EL DAVID

ESCULTURA DE MIGUEL ÁNGEL

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REFERENCIAS HISTÓRICAS

Luego de haber esculpido "LA PIEDAD", Miguel Ángel tuvo que regresar a Florencia (en la primavera de 1501), por asuntos de familia. Cabe recordar que el Artista había abandonado con mucho apuro esa Ciudad en el 1494 (se fue a Venecia, Bolonia y luego a Roma), obedeciendo a un pedido muy urgente de su amigo Piero de Medici, debido a problemas políticos en la Ciudad.

La nueva llegada a Florencia de Miguel Ángel coincidió con varios pedidos de esculturas pendientes como, por ejemplo, las de esculpir una serie de entre 9 a12 estatuas de personajes del Antiguo Testamento (tarea que, de hecho, no se pudo terminar por la temprana muerte del Papa Pio III, fallecido a las dos semanas de haber sido elegido, en 1503; su nombre era Francisco Piccolomini, autor del proyecto de las estatuas cuando todavía era Obispo de Siena en 1501).

Cuando regresó el artista, Florencia estaba dominada, además de las autoridades políticas, también por una exclusiva elite comercial, equivalente a cualquier aristocracia, formada por Congregaciones y Asociaciones católicas, las cuales reunían Comerciantes, Artesanos y otros Gremios que disponían de un poder significativo, tanto en los gobiernos republicanos como en la promoción de obras artesanales de mucha calidad: ellas eran el corazón del propio Renacimiento.

Estas Cofradías existían desde el año 1250, y representaban a las famosas siete grandes artes de la Ciudad, como la Calimala (textil y banca), el Arte del Cambio, el Arte de Santa María (sederos), el Arte de la Lana, el Arte de los Merceros, el Arte de los Especieros y Médicos y el Arte de los Peleteros.
En 1297 se agregaron catorce Artes adicionales, que incluían también los gremios de artesanías (Pintores, Escultores, Arquitectos y muchas clases de manufactureros).

Las autoridades de estas Cofradías se reunían habitualmente en la Catedral (la muy conocida "Santa María dei Fiori" (que luego fue célebre por la famosa cúpula construida por el arquitecto Filippo Brunelleschi).
Una de estas Asociaciones (los Mercaderes de la Lana), poseía un enorme bloque de mármol de forma rectangular y estrecho respecto a su altura (llegaba a 6 metros de alto). El mismo estaba ubicado en el taller de la Catedral y había sido extraído 100 años antes de la cantera Francischitti, en la Provincia de Massa Carrara. Fue transportado con muchos esfuerzos a Florencia (por barco en el Mediterráneo y luego por el Río Arno).

Los mercaderes, siguiendo la idea de esculpir una gran estatua de un personaje del Antiguo Testamento, contrataron a un escultor no apropiado para ese trabajo, llamado Simone de Fiesole (mas tarde se sospechó que en realidad se trataba de Agostino di Duccio). Al poco tiempo la tarea fue suspendida debido a las fallas cometidas por el escultor en el curso de su trabajo, quedando también estropeado el bloque de mármol que, además, presentaba una fisura. Pasaron años e intervino otro escultor de nombre Antonio Rosellino, pero también dejó el trabajo iniciado, convencido de no poder utilizar un bloque tan mal conformado.

Luego de otros largos años de indecisión (y con el convencimiento general de no poder utilizar ese enorme bloque así como estaba), los Mercaderes fueron tentados en aceptar una propuesta del escultor Andrea del Monte el cual, con la idea de agregar otro trozo de mármol al conjunto, estimaba poder esculpir una estatua. También tenían la opción de reducir el bloque de mármol para otros aprovechamientos menores.
Sin embargo, antes de decidir la acción a tomar, los Comerciantes quisieron escuchar la opinión de Miguel Ángel, recientemente llegado a la Ciudad y cuyas referencias eran óptimas (debido a sus primeras esculturas juveniles, las hechas en Bolonia, el "Baco" y "La Piedad"). Buscaban otra opinión sobre el tema, antes de decidir.

EL CONTRATO DE MIGUEL ÁNGEL

Miguel Ángel, una vez observado el bloque de mármol, pidió un tiempo para analizar la posibilidad de aprovecharlo. Como prioridad absoluta, debía elegir el personaje que podía caber en ese mármol mal conformado, y pensó en la posibilidad de representar al bíblico David como un joven atlético y desnudo, en una actitud adecuada para enfrentar su lucha desigual. La idea, exclusivamente suya (luego aprobada por la Cofradía), lo atraía e inmediatamente comenzó a trazar dibujos, realizar mediciones y hasta crear modelos reducidos en cera, buscando las posiciones mas aptas del cuerpo para la factibilidad de la obra en ese bloque dificultoso.

Cuando tuvo la seguridad de poder lograr su propósito, comunicó a las autoridades de los Mercaderes de la Lana su aceptación a semejante desafío. Sin embargo, debido a todo lo acontecido hasta entonces, los mercaderes tomaron sus precauciones, ofreciendo al artista un salario mensual de 6 florines de oro mas la ayuda de los obreros y la provisión de los elementos necesarios, prometiendo un ajuste monetario definitivo a obra concluida (que se determinaría). Miguel Ángel aceptó esa oferta sabiendo que ningún artista de fama hubiera aceptado, y lo hizo por orgullo profesional, seguro de si mismo y deseoso de demostrar su valor.

A raíz del acuerdo verbal, el día 16 de Agosto de 1501 se firmó un contrato en el cual Miguel Ángel aceptaba las condiciones pactadas y se comprometía, en un plazo máximo de dos años a partir de Setiembre, a esculpir una figura masculina de nueve codos de altura, terminada a la perfección.
Suponiendo que el codo florentino midiera 50 centímetros, la altura pactada en el contrato debiera haber sido de 4,50 metros. Sin embargo, la medición real de la estatua terminada alcanza los 517 centímetros.

LA ESCULTURA DEL DAVID

Miguel Ángel comenzó a trabajar en los primeros días de Setiembre 1501, profundizando los bocetos trazados previamente, haciendo otros más detallados y creando modelos en pequeña escala con cera o terracota de varios particulares. Luego comenzó a esculpir el mármol con el cincel, con la idea de que su obra debería ser admirada desde todas los lados, o sea desde cualquier punto de observación. Con el máximo cuidado y mucha pericia, el artista tuvo que sortear todos los inconvenientes del bloque de mármol, tarea muy ardua e difícil de describir. Levantó un cobertizo alrededor del bloque de mármol, para poder trabajar con comodidad a cualquier altura.

De a poco se delineó el cuerpo musculoso del David, erguido en una posición adecuada para lograr el equilibrio del peso del mármol en todas las partes de la estatua. Por eso la pierna izquierda se adelanta a la derecha y el brazo izquierdo se eleva, doblando el codo, hasta colocar su mano muy cerca del hombro. El otro brazo, que nace del torso levemente inclinado a la derecha, cae en forma ligeramente arqueada con su mano tocando la pierna derecha.

Cabe aclarar que la mano izquierda del David (la que está cerca del hombro) aprieta el receptáculo de la honda, que se nota come un bulto en el cual está colocada la piedra a lanzar. La honda tiene dos correas que, apoyadas en el mismo hombro, descienden transversalmente por la espalda de la figura hasta ser tomadas por la mano derecha que toca la pierna. El ataque con una honda consiste en revolear las correas en el aire hasta soltar una de ella para liberar la piedra hacia el punto deseado.

Cuando la estatua estuvo ya esbozada, los propios Mercaderes de la Lana, debido a la satisfacción que sentían admirando el proceso de la obra, emitieron un documento (el día 28 de Febrero 1502), en el cual reconocieron a Miguel Ángel la recompensa final para la escultura. En efecto pagarían al Artista, 400 florines de oro en total al finalizar la obra, incluyendo en esa suma todos los sueldos mensuales pactados anteriormente. Miguel Ángel trabajó hasta 15 horas diarias para dejar su obra prácticamente terminada el día 25 de Enero 1504, con plena satisfacción de los Mercaderes de la Lana, como figura en una minuta redactada por la Cofradía de Comerciantes en esa fecha. Como nota al margen, cabe aclarar que la estatua del David no fue circuncidada, a pesar de que el personaje fuera Judío.

Admirando el David terminado, lo que mas sorprende es la expresión que Miguel Ángel supo crear en su estatua. Todos los músculos están tensionados, como si fuera un reflejo impulsado por el inminente ataque. Sin duda, la intención del Artista fue justamente esa: mostrar al David en el instante previo a la acción. Esto es avalado también por su rostro, que parece excitado por la próxima contienda. En efecto, su ceño está violentamente fruncido, mientras las aletas de la nariz aparecen tensas y vibrantes. Sus ojos, además, demuestran la atención expectante que precede el desenlace de la lucha.

COMENTARIOS

Terminada la escultura del David, comenzó una serie de debates con respecto al lugar más apropiado de la Ciudad para colocar "El Gigante", como todos bautizaron la colosal estatua. Hubo muchas opiniones y desacuerdos. Las minutas de estas reuniones hablan de la intervención de todos los responsables de la Cofradía, como también de distintos grandes artistas presentes en Florencia. Tanto se extendieron para lograr un acuerdo que decidieron, para concluir el tema, dejar la decisión al propio escultor Miguel Ángel para que eligiera cual de las distintas alternativas analizadas era mas satisfactoria. La decisión final fue entonces la de emplazar el David en los peldaños del "Palazzo Vecchio" justo a la derecha de la entrada (en la Plaza de la Señoría).
Para transportar la monumental estatua, se construyó una jaula con fuertes vigas sobre planchas, la cuales, a su vez, fueron colocada sobre rodillos.
Entonces, el día 14 de Mayo 1504, cuarenta hombres iniciaron el traslado de la escultura desde el "Duomo" (la Catedral) hasta el lugar elegido; se necesitaron cuatro días para esa tarea.
Concluyendo: el día 18 de Mayo 1504 el David lucía en su colocación definitiva.

La estatua permaneció en ese lugar por más de tres siglos, expuesta a todos los daños derivados por los cambios climáticos y también por violencias de loa ciudadanos. En efecto, en 1527, durante un tumulto popular, fue roto el brazo izquierdo por una piedra lanzada, Recién en 1542 la estatua quedó reparada, luego de un excelente trabajo artesanal utilizando casi todo el material caído.
Solamente en el año 1873 la estatua del David fue trasladada en la sala de la Academia de Bella Artes para protegerla. Fue sometida a un mantenimiento para arreglar el pie izquierdo, ligeramente dañado por las intemperies, restituyendo también a la estatua el pulido y brillo natural.
En 1910 se colocó una réplica del David, con el tamaño natural, en el mismo lugar que ocupaba en Plaza de la Señoría.

Con el tiempo, hubo más inconvenientes. Un hombre ofuscado, llamado Pietro Cannata, rompió un dedo del pie izquierdo del David tras golpearlo con un martillo. El dedo fue reconstruido y, para evitar futuros daños a la escultura, se construyó una pared protectora de cristal blindado alrededor de la base del David.
En el año 2003 se inició la primera importante restauración del David desde la realizada en 1873 y se terminó el 22 de Abril 2004, quedando la estatua a la vista del público el 24 de Mayo del mismo año.

Adolfo Ruspini