MIGUEL ÁNGEL
EL MOISÉS
A) - EL MONUMENTO FÚNEBRE DEL PAPA JULIO II
La historia de esta escultura
se inició cuando Giuliano Della Rovere, Cardenal titular de la iglesia
de "San Pedro in Vincoli" en Roma, fue elegido Papa el 26
de Noviembre de 1503 con el nombre de Julio II,
sucediendo al Papa Pio III, fallecido el 18 de Octubre del mismo año,
a los pocos días de haber sido elegido.
La primera, y muy poco común decisión del nuevo Papa, fue la de
iniciar la
construcción
de su propio monumento funerario que, en principio,
hubiera debido ser emplazado en la catedral de San Pedro en Roma cuando él
falleciese (deseo que no pudo cumplirse, como veremos). A los efectos de realizar
este trabajo, contrató a Miguel Ángel
en 1505 para que efectuara el dibujo del monumento y la ejecución de
todo el proyecto. Por decisión del mismo Papa, debería figurar,
como parte principal del monumento, una gran estatua de
Moisés.
Como comentario, cabe preguntar: ¿Por qué Julio II, eligió a Moisés para adornar su monumento? Y, aún más, ¿Por qué esa estatua debería ser colocada en una iglesia? En efecto, cabe recordar que Moisés, el gran Patriarca, vivió quince siglos antes que Jesucristo y, además, era judío.
La explicación es
que Julio II eligió a Moisés con el fin de honrar a los Diez
Mandamientos, aquellos que el Gran Patriarca impuso a su pueblo y que
recibió grabados en las famosas tablas de piedra que, según la
leyenda, obtuvo del mismo Dios en el monte Sínai.
La ley evangélica de Jesucristo confirmó, muchos siglos después,
la validez de los Diez Mandamientos, que se transformaron, en consecuencia,
como uno de los principios del Cristianismo, con
el agregado de otros valores. La elección de Julio II puede además
ser explicada por la admiración que sentía por Moisés,
como inflexible y hábil conductor, primer líder
de la Historia Universal, capaz de manejar a un pueblo sin patria por
muchos años sin otra ley que la suya, además de la fe que supo
transmitir a su gente. Para el nuevo Papa, Moisés constituía un
gran ejemplo en aquellos tiempos tan difíciles, en los cuales él
mismo debía recomponer el Estado Pontificio,
combatiendo contra muchos enemigos y teniendo, además, graves problemas
internos para resolver.
La escultura del Moisés fue iniciada en el año 1505 por Miguel Ángel Buonarroti, y se puede admirar hoy en la iglesia de “San Pedro in Vincoli”. La estatua tiene, bajo el antebrazo derecho, las famosas tablas de piedra y muestra la plena madurez del artista que lo esculpió. Es considerada una de las obras de arte más representativas de la escultura moderna, admirada universalmente por la exactitud de sus proporciones y, más aún, por la expresividad de su rostro. Su volumen es colosal: mide el doble del tamaño natural, pesa 25 toneladas y fue esculpida en mármol de Carrara.
La
idea primitiva del proyecto era monumental. Comprendía 40
estatuas además del Moisés y sus medidas superaban los
10 metros de alto por siete
de ancho. Todo debería estar esculpido en mármol de Carrara
con relieves de bronce. Sin embargo, la construcción tuvo graves problemas,
iniciados cuando Julio II decidió derivar parte
del mármol destinado para el monumento, hacia la construcción
de la Catedral de San Pedro, que se estaba ejecutando bajo la dirección
del famoso arquitecto Donato Bramante (1444/1514).
El Papa también atrasaba el pago de los honorarios pactados con el artista
para el monumento.
Luego de varias discusiones nacidas por la inflexibilidad de Julio II y el carácter
independiente de Miguel Ángel, éste, muy
amargado y ofendido, optó por abandonar
el proyecto y marcharse de Roma para volver a Florencia (el 17 de abril
de 1506), dejando la estatua de Moisés iniciada en su ejecución
No obstante esta situación y el enojo de Julio II, éste buscó asiduamente a Miguel Ángel y lo encontró finalmente en la ciudad de Bolonia en Noviembre de 1506, donde lo obligó a disculparse, dejando nuevamente pendiente la ejecución del monumento funerario. A cambio le encargó la confección de de una gran estatua de Bronce (era del mismo Papa, bendiciendo al pueblo de Bolonia. Fue concluida en 1508). A continuación, Julio II lo contrató para que decorara la bóveda de la Capilla Sixtina, dejando otra vez aplazado el contrato del monumento.
Concluido este importante
encargo y recién en el año 1512,
Miguel Ángel pudo regresar a su primer e inconcluso compromiso,
finalizando la estatua del "Moisés"
casi al mismo tiempo del fallecimiento de Julio II, en Febrero
del 1513.
Provisoriamente, Los restos de Julio II (fue el primer Papa a ser embalsamado)
fueron sepultados en la Capilla del Coro de la
Basílica de San Pedro. Fue elegido el nuevo Papa, con el nombre de León
X, que reinó gasta el 1521. A partir
de entonces la terminación del monumento, que en principio debía
haber sido colosal, se complicó muchísimo, comenzando con la redacción
(en 1413) de un nuevo proyecto simplificado respecto
al original y refrendado por el Albacea del Papa Fallecido.
Miguel Ángel trabajó en la tumba desde 1513 hasta 1516 y, además
del Moisés, esculpió algunas estatuas, como “El
Esclavo Atado” y el “Esclavo Moribundo”
(ambas están hoy conservadas en el "Museo
Louvre de París"). Estas esculturas estaban destinadas al
Monumento de Julio II, de acuerdo a la intención del propio Artista,
el cual había observado que en los restos de las tumbas romanas figuraban
muchas figuras de esclavos. Quiso entonces repetir ese concepto en el monumento
papal, porque él mismo consideraba que ese Papa, guerrero y muy poderoso,
era digno de tener esclavos en su sepultura: pensaba que la idea era justa porque
también él mismo había sido siempre dominado por Julio
II.
Originalmente, el Mausoleo estaba previsto con 40 estatuas, así que el
artista pensaba que seis de ellas podían representar esclavos. Los 4
que faltaban los esculpió algún tiempo después de los dos
primeros: son los llamados "El Esclavo que despierta",
"El Joven", "El
Barbado" y "El Atlante".
Ninguno se ellos tienen el acabado final porque hubo, más tarde, otros
cambio del proyecto del Mausoleo y los esclavos fueron suprimidos. Sin embargo
todos ellos tienen una notable expresividad. Actualmente se en encuentran en
Florencia, en la Galería de la Academia (colocados
desde 1908).
En 1416 hubo otra suspensión en los trabajos del Mausoleo. En efecto,
el Papa León X ordenó a Miguel Ángel la realización
de un proyecto para decorar la fachada de le Iglesia de San Lorenzo en Florencia.
La decisión Papal fue muy resistida por todos lo que estaban trabajando
en el Monumento de Julio II, pero el Papa fue inflexible. Como consecuencia,
tiempo después se modificó nuevamente el proyecto, que continuó
a cargo de Rafael
de Montelupo, discípulo
del Maestro. En efecto Miguel Ángel nunca tuvo tiempo, ya que los trabajos
de Florencia fueron también interrumpidos por la realización del
Juicio Final en la Capilla Sixtina.
El Monumento de Julio II
fue finalizado, años más tarde, por Rafael
de Montelupo, de acuerdo a los últimos planos trazados por su
Miguel Ángel.
Para concluir, la terminación del monumento (que ya no era tan majestuoso
ni prioritario), pudo concretarse recién en el
año 1545, estando todavía Pablo III en el trono pontificio.
El monumento, que tuvo el nombre de "Mausoleo",
fue colocado en la iglesia de “San Pedro in Vincoli”, o sea en el
mismo templo donde Julio II había sido Cardenal antes de ser elegido
Papa. Cabe, a este punto, aclarar lo siguiente:
La tumba de Julio II (cuando estaba emplazada en la Capilla del coro de San
Pedro) fue profanada en 1527 por los " Lanzichenecchi"
(soldados mercenarios del ejército Papal), los cuales hurtaron todas
las ricas decoraciones existentes en esa Capilla. Solamente el 12
Febrero de 1610, lo que quedó de la salma de Julio II fue trasladada,
primero a la Capilla familiar de los Della Rovere
y luego, definitivamente, en el Mausoleo de San Pedro in Vincoli (en cuanto
se concluyó su emplazamiento).
Observando la obra terminada,
Moisés es representado sentado en la nave
principal
del mismo con las tablas de las leyes bajo el antebrazo
derecho, mientras el brazo izquierdo está apoyado sobre la falda. La
expresión que el artista supo dar al rostro de Moisés fue
la que despertó siempre una gran admiración general, porque muestra
una gran fuerza interior y una inflexible determinación.
El mismo Sigmund Freud, fundador de la célebre doctrina psicológica,
analizando aquella expresión, dejó en sus escritos esa conclusión.
Se da por cierto que Miguel
Ángel ha querido representar, en el rostro de Moisés, la personalidad
misma de Julio II, a quien admiraba personalmente
y a pesar de los numerosos enfrentamientos tenidos con este Papa guerrero, de
gran carácter y determinación. La historia nos dice como parte
de la vida del artista fue guiada por la firmeza, la voluntad, la severidad,
el paternalismo y, además, por cierta tiranía de este excepcional
Papa.
EXPLICACIÓN DE LOS CUERNOS EN LA CABEZA DE MOISÉS:
En una pintura religiosa se suele colocar un aro luminoso
detrás de la cabeza de una figura con merecimientos espirituales. En
una escultura esto es imposible; por lo tanto Miguel Ángel utilizó
el artificio de colocar cuernos a Moisés para resaltarlo como figura
digna del mismo reconocimiento espiritual.
MAUSOLEO DE JULIO II

En esta foto se puede apreciar
como aparece hoy el mausoleo, luego de los cambios realizados en el modelo original.
El monumento está colocado en el "transepto"
derecho del templo (en la terminología arquitectónica religiosa,
el transepto es la nave transversal que cruza la nave
principal de la iglesia, entes del altar mayor)
Se observa que, sobre
la estatua del Moisés, está la de la Virgen
con el niño y, bajo la misma, aquella del propio Julio II. En
cambio, en el proyecto original, el Papa estaba en lo
alto, sobre un lecho fúnebre con, a los costados, dos ángeles
llorosos acompañados por otras estatuas, las que deberían haber
representado las virtudes y las múltiples actividades desarrolladas por
el Pontífice.
Todas las estatuas (con excepción del Moisés) que hoy se admiran en el monumento, fueron esculpidas por Rafael de Montelupo, que también terminó el mausoleo respetando los últimos planos diseñados por Miguel Ángel.
B) - LA IGLESIA DE SAN PEDRO IN VINCOLI
Esta bella iglesia de tres naves fue erigida sobre las Termas de Tito, y para ello fueron utilizados todos los materiales que se encontraban en el lugar, entre los cuales figuraban veinticuatro columnas dóricas, veinte de mármol y dos de granito. Las columnas dóricas, que separan las naves, muestran en sus canaletas algunas diferencias con la pura tradición dórica y fueron cortadas a la altura del techo, que en principio se construyó plano, reemplazando de esta manera a la cúpula tradicional alta (común en las otras iglesias). Luego el templo fue restaurado por el Papa Julio II, que efectuó cambios sustanciales. El nombre de la iglesia derivó de las cadenas, cuyo nombre latín era “vinculum”. El primer nombre de la Iglesia fue “San Pedro Encadenado”, cambiado luego por “San Pedro in Vincoli”, italianizando el término latino de cadena.
VISTA DESDE LA ENTRADA

Este templo
se encuentra en el punto más alto del monte Esquilino,
y fue construido
en el año 450 durante el papado de León
I el “Grande” (390/461), por orden de Eudosia,
esposa de Valentiniano III (Emperador Romano de
Occidente, (419/455), con la idea de conservar allí las
cadenas con las cuales había sido atado el apóstol Simón
(San Pedro) en Jerusalén, bajo el reinado de Herodes.
EL ALTAR DE LAS CADENAS

DETALLES DE LAS CADENAS

Las cadenas están
colocadas en el altar de la Sacristía y
habían sido regaladas a Eudosia por su madre,
luego de su peregrinaje a Jerusalén.
(Eudosia, además de ser esposa del Emperador Romano de Occidente, era
también hija de Teodosio II, Emperador Romano
de Oriente).
Se daba además por cierto que el Papa León
I poseía las cadenas con las cuales había sido atado, el
mismo apóstol Pedro, en la prisión Mamertina
de Roma, antes de su suplicio. Cuenta la leyenda
que este Papa quiso agregar las cadenas romanas a las de Jerusalén y
que éstas se unieron milagrosamente formando una sola cadena.
(León I es recordado por haber logrado alejar al invasor Atila
quien, en el año 452, había
llegado hasta las puertas de Roma, luego de que Valentiniano III había
abandonado temerosamente la ciudad).
C) - OTROS PARTICULARES
Como otros detalles a mencionar sobre esta iglesia, vale destacar la presencia de la tumba de Antonio di Jacopo Benci (pintor escultor, orfebre y grabador cuatrocentista florentino), más conocido por el apodo "Pollaiolo" (1432/1498). Está colocada a la izquierda desde la entrada. También fue sepultado allí su hermano, el pintor Pedro Pollaiolo. En las tumbas hay un fresco del cual son ambos autores, además de sus figuras en bronce.
En la nave lateral izquierda están las sepulturas de importantes personajes de la jerarquía eclesiástica, muy bien decoradas con esculturas alegóricas de gran interés.
Muy notable
es el mosaico (muy antiguo) colocado a mitad de
la nave principal, que representa a San Sebastian
(mártir de la época romana). En efecto es la primera vez que se
lo representa como un hombre anciano con barba.
Esto difiere de lo que se conoce sobre San Sebastián, ya que el mismo
era un soldado romano y hasta fue nombrado Jefe
de la primera "coorte" de la guardia pretoriana imperial. El emperador
Diocleciano, al enterarse que era cristiano, lo
hizo matar a flechazos.
En el fondo de la nave se encuentra el gran órgano instrumental.
Adolfo Ruspini