LA
CAPILLA SIXTINA
Resumen de la narración bíblica
El libro de Judith cuenta
lo sucedido en la localidad de Betulia, próxima a Jerusalén en
el Reino de Judá, durante el periodo comprendido entre la dos deportaciones
de los hebreos a Babilonia por parte del Rey Nabucodonosor II (la primera fue
en el 595 a.c. y la definitiva en 585 a.c.). Nabucodonosor interrumpió
las deportaciones por 10 años debido a la guerra que estaba desarrollando
contra los Medos.
En ese periodo, Nabucodonosor pidió a los hebreos que todavía
quedaban en el Reino de Judá, que lo ayudaran en la guerra que estaba
sosteniendo, pero éstos de negaron. Entonces Holofernes, general de Nabucodonosor
II, por venganza, los rodeó con su ejército para castigarlos.
Holofernes logró someterlos y acampó en la localidad de Betulia.
Entonces la hermosa viuda Judith (cuyo nombre en hebreo significa 'la judía'),
tras reprochar a su pueblo la perdida de la fe en Dios durante el asedio, se
ofrece para salvarlo. Se dirigió hacia el campamento enemigo con el consentimiento
de los jefes de su pueblo, donde Holofernes se prendó de su belleza y
sabiduría. Ella, fingiendo ser una informante contra su propia sangre,
llama la atención de Holofernes, que la invita a cenar en su tienda.
Durante la cena con Holofernes, Judith logra embriagarlo hasta que el general
queda dormido. Entonces, empuñando su propia espada, lo decapita con
la ayuda de su aya. Luego envuelve la cabeza cortada en un saco y regresa junto
a su pueblo con el macabro trofeo. La cabeza es colocada en las murallas, motivando
el desbande del ejército invasor al conocer la pérdida de su jefe.
Interpretación
del fresco de Miguel Ángel
Miguel Ángel ha elegido
(en el centro de la escena), el
momento en que Judith coloca la cabeza de Holofernes en una bandeja de plata,
sostenida por el aya, y procede a cubrirla con un paño (algunos sostienen
que la cabeza del general podría ser el autorretrato del pintor). A
la derecha del fresco se observa el cuerpo yacente del general,
en una postura totalmente descompuesta, donde se destaca la potencia anatómica
de su cuerpo. A la izquierda de
la pechina se observa un extraño personaje identificado como un soldado
durmiendo.
Los colores de las vestimentas
de las dos mujeres en el centro de la escena están estudiados con especial
cuidado: el de la doncella de amarillo (color emblemático de la Iglesia)
y el de Judith de blanco, como símbolo de pureza.