LA CAPILLA SIXTINA

EL JUICIO UNIVERSAL

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Vea al final algunos detalles de la pintura

PREMISAS

En 1535, el papa Pablo III encargó a Miguel Ángel el más grande fresco jamás pintado (277 M2), para representar el Juicio Universal. El mismo sería ubicado en la pared del altar de la Capilla Sixtina. Toda la composición fue realizada por el artista entre los años 1536 y 1541.

Antes de que Miguel Ángel pintara esta estupenda obra, la pared del altar contenía otros murales relativos a las historias de Moisés y de Jesús. Estaban: la Asunción, la Natividad de Cristo y el Descubrimiento de Moisés. También estaba la continuación de la "Galería de los Papas" donde figuraban los tres primeros de ellos, entre los cuales estaba Pedro.
Miguel Ángel tuvo que sacrificar todos estos frescos de la pared del altar (principalmente eran obras del Perugino) para pintar su nueva obra, hecho que le valió numerosas críticas. Construyó un muro que cubrió toda la pared con ladrillos seleccionados y preparación adecuada, dando al mismo una inclinación de 20 Cm. entre techo y suelo (hacia el piso). Fue una disposición exclusiva de Miguel Ángel.

Miguel Ángel pintó, además, 2 lunetos en la parte superior de la pared, ambos ajenos a su fresco principal; la razón de éstas pinturas se debió a la necesidad de mantener la simetría con los frescos de las otras paredes de la Capilla, ya que los lunetos se extienden en las cuatro paredes. La parte inferior de estos nuevos lunetos, por su color azul, dan la ilusoria impresión de mezclarse con la Obra Maestra que sigue abajo. En el luneto izquierdo, algunos ángeles llevan la cruz de Cristo, la corona de espinas y los clavos de la Pasión. En el luneto derecho, otros ángeles llevan la columna de la flagelación de Cristo.

DESCRIPCIÓN DEL JUICIO UNIVERSAL

Por la grandiosidad de la obra y la cantidad de hechos y personajes incluidos, es prácticamente imposible apreciar a simple vista los innumerables y fantásticos particulares contenidos en ella. Por este motivo se hace necesario dividir toda la pintura en distintas partes:

En el centro están las imágenes de Cristo y de María. El Redentor, en su carácter de Juez, tiene el brazo derecho levantado para impartir la justicia divina; su rostro demuestra, con extrema dureza, la inflexibilidad de su decisión. María, en cambio, parece muy afligida por el trágico momento y prácticamente resignada a las consecuencias del Juicio, tomando una posición recogida bajo el brazo de Jesús.

Alrededor de estas dos figuras centrales, Miguel Ángel pintó varios Santos Mártires de forma tal que, para poder distinguirlos entre la multitud de cuerpos, les agrego detalles inequívocos, como por ejemplo los elementos utilizados para su tortura y muerte u otros objetos característicos, como las llaves del Paraíso (que San Pedro tiebe en las manos). Se pueden identificar además:

San Lorenzo (sostiene la parrilla en la cual fue quemado vivo en Roma, culpable de haber distribuido riquezas a los pobres).
San Sebastián (lleva las flechas utilizadas para su martirio en Roma, culpable de mantenerse cristiano, condenado por el Emperador Maximiano).
San Andrés Apóstol, (Tiene el símbolo de la cruz donde fue crucificado en Acaya, culpable de haber difundido las doctrinas cristianas.
San Bartolomé Apóstol (Sostiene una piel humana en las manos, símbolo de haber sido desollado vivo en Armenia, culpable de haber realizado conversiones al Cristianismo - incluyendo al propio Rey -).
Santa Catalina (Conserva una de las rueda dentada con la que fue torturada en Alejandría - luego fue decapitada - Con esa rueda aleja a los condenados que intentan subir indebidamente al Paraíso).

Alrededor del grupo central, que incluye Dios, María y los Santos, Miguel Ángel pintó una gran multitud de cuerpos, representando a toda la gente común. Muchas de éstas figuras reflejan una gran inquietud, dando la impresión de no saber lo que hacer. En el grupo, algunos encuentran a sus familiares y amigos, mostrando felicidad y hasta conmoción. Todos ellos esperan el juicio de Dios que los va a dividir: los condenados caen por la derecha hasta el bajo, mientras los elegidos suben al cielo por la izquierda.


Mas abajo y en el centro del fresco, se encuentra un grupo de ángeles que, de acuerdo al Apocalipsis, tocan las trompetas anunciando el acontecimiento. En el mismo grupo, figuran también dos ángeles que sostienen el Libro de la Vida y de la Muerte, donde están escritos los nombres de los destinados al Paraíso y de los condenados al infierno.

En la parte inferior del fresco, las multitudes siguen divididos sn la forma ya citada: los que están ascendiendo al Cielo están a la izquierda, ayudandose unos a otros en la subida con la colaboración de los ángeles, mientras que los condenados al infierno están a la derecha, donde son arrojados por los ángeles y arrastrados por los demonios al fondo del fresco, hacia el Río Stige, en su paso hacia el dolor eterno.
Las figuras que suben de la tierra para ser juzgados son las que estaban en el momento en que Cristo inicia el juicio. Muchas de estos cuerpos han resucitado (resurrección de la carne) y son representados como cadáveres. Todos deben presentarse adelante de Dios para escuchar su sentencia. En la Tierra hay demonios escondidos en cuevas. Algunos de ellos intentan evitar que los salvados asciendan al cielo.

Abajo y a la derecha del fresco se encuentran, y siguen cayendo, todos los condenados por Dios en el Juicio, arrojados por los ángeles. Allí los esperan los demonios, para cargar sus cuerpos en la barca que va a zarpar por el Río Stige hasta el infierno, manejada por el mítico barquero Caronte, el cual colabora con los demonios golpeando salvajemente a los condenados con su larga vara.

NOTAS ADICIONALES

La figura de Caronte, su origen y su posterior resurgimiento
Caronte fue una figura perteneciente a la mitología griega, pero hay versiones controvertidas sobre cuando apareció por primera vez en los escritos antiguos. A ese respecto, parece que fue fuera nombrado en un poema épico de los años 300 a.c., en el cual se representaban los acontecimientos que culminaron con el asesinato del Rey Felipo de Macedonia por su guardia real llamado Pausania. La misión de Caronte fue siempre la de transportar, en su bote, el espíritu de los difuntos por el Río Aqueronte (también llamado Stige) hacia las tinieblas, donde existía un inframundo gobernado por el Dios Hades, señor de la muerte.

Siglos más tarde Dante Alighieri, gran poeta florentino y autor de la Divina Comedia, revitalizó la figura de Caronte y transformó también al Dios Hades como el Demonio, señor del infierno. En efecto, la Divina Comedia relata como Caronte transportaba al infierno, mediante su bote y a través del Río Stige, los cuerpos (ya no los espíritus) de los personajes fallecidos que habían cometido infamias, cuyas alternativas constituyen el relato de Dante en su célebre obra literaria.

Cuando Miguel Ángel terminó el fresco, en 1541, la pintura provocó escándalos y violentas críticas. En efecto se consideró vergonzoso que en un lugar tan sagrado como la Capilla Sixtina se hubiesen pintado tantas figuras desnudas. Hasta se acusó a Miguel Ángel de herejía (por algunos obispos) y se intentó destruir toda la pintura. Sin embargo venció la tolerancia del papa Julio III, el cual pactó una "enmienda" del fresco, haciendo colocar "paños de pureza" a las figuras que originaron las protestas.
Quién se encargó de esta labor fue Daniele da Volterra, discípulo de Miguel Ángel que, debido a este trabajo, se ganó el sobrenombre de "Braghettone".

Adolfo Ruspini

VISTA DE ALGUNOS DETALLES DE LOS FRESCOS

 

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