LA BOHEME

Ópera lírica de Giacomo Puccini en 4 actos
Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa

PRIMERA REPRESENTACIÓN: En el "Teatro Regio de Torino", el 1 de Febrero de1896

ANTECEDENTES DE LA OPERA

1) El término Bohemia nació entre 1845 y 1849, cuando el escritor romántico Henry Murger (1822-1861) escribió numerosos episodios, publicados por una revista parisina, relatando escenas de vida, en las cuales narra las aventuras de sus amigos que, junto con él, vivían en el barrio latino de París. En sus escritos, retrotrae las acciones al año1830 y muestra tanto el carácter como el modo de vivir de un grupo de jóvenes dedicados a distintas artes, como pintura, música, poesía y literatura, todos idealistas y creativos, aunque con escaso talento en sus respectivos oficios. El grupo vive, por costumbre, al margen de la sociedad y sin normas determinadas ni convencionalismos algunos, pero sus integrantes están ligados por una gran amistad. Sol, lluvia, nieve, calor o frío, nada les impide vivir en eterna alegría y como buscadores de aventuras. Cuando no tienen dinero, se arreglan mutuamente con muy poco, pero cuando llegan a ganar algo, lo gastan todo utilizando su loca fantasía, para volver luego a la estrechez de siempre. Aman a lindas mujeres, toman mucho, gritan y vociferan pero todos aman la vida que hacen, soñando siempre un futuro de lleno de gloria y creando castillos en el aire. Los lugares de cita elegidos por estos jóvenes son los cafés de poca monta, en los cuales discuten todo muy animadamente: ideas propias, política, sus aventuras o cualquier acontecimiento que los atañe. La existencia alegre, irreflexiva y descuidada de este grupo constituye el fondo del escrito de Murger, que es quién definió por primera vez, con el nombre de BOHEMIA, al modo de vida según los principios descritos.

2) Lo relatado por Murger no despertó gran interés al principio, ya que la sociedad de entonces era bastante refractaria a la forma de vida descrita; sin embargo, luego de haber publicado un libro en 1849 (“Scénes de la vie de Boheme”), con todas las aventuras, y haber promovido distintas representaciones teatrales (desde 1850), logró las simpatías del público, atraído por la novedad de la trama y su gran romanticismo. Gracias a ello, Murger conquistó cierta fama y logró algún beneficio, tanto económicos como de posición social. Su libro fue también muy leído por quienes estaban buscando argumentos nuevos, o de interés, que pudieran servir de base para crear otras obras: entre ellos estaban los músicos y los libretistas de operas.
El primer interesado fue RUGGERO LEONCAVALLO (1857/1919), músico de renombre. Éste buscó a GIACOMO PUCCINI (1858/1924), con la idea de que, juntos, podrían aprovechar estas nuevas ideas para componer una opera. Puccini rechazó en un principio la oferta de Leoncavallo, pero luego de haber conversado con los libretistas LUIGI ILLICA (1857/1919) y GIUSEPPE GIACOSA (1847/1906), decidió seguir por su cuenta y crear una nueva opera lírica iniciando, de esta manera, la composición de LA BOHEME.
(Mas detalles en “comentarios”, al final)

PERSONAJES

Mimì, (soprano)
Rodolfo, poeta, amante de Mimí, (tenor)
Marcello, pintor, amante de Musetta, (barítono)
Musetta, (soprano)
Colline, filosofo (bajo)
Schaunard, músico (barítono)
Bénoit, casero (bajo)
Parpignol, vendedor de juguetes (tenor)
Alcindoro, viejo protector de Musetta (bajo)
Un oficial de aduana, (bajo)
Un sargento, (bajo)
Gente de la calle, (comerciantes, campesinos, trabajadoras, Un camarero, Niños)

TRAMA DE LA OPERA

Acto primero

En la buhardilla donde viven los Bohemios, Marcelo está pintando, mientras Rodolfo mira por la ventana; se acerca nochebuena y hace mucho frío. Los artistas no tienen madera para encender fuego en la estufa y entonces queman las hojas de un viejo drama escrito por Rodolfo. Entra en la habitación el filósofo Colline, casi congelado y con mucha bronca por no haber logrado empeñar algunos libros. Casi enseguida llega Schaunard, el músico, con buenas nuevas: en efecto trae comestibles, vino y madera para el fuego, explicando que cobró dinero por un encargue que realizó para un gentilhombre inglés. Todos están felices, ya que podrán festejar Navidad con las viandas. Schaumard las retira para salvaguardarlas, meno el vino. Mientras toman, llega Benoit, el casero, para cobrar el alquiler de la buhardilla y los jóvenes lo invitan a beber. Benoit se pone alegre con el vino y cuenta sus amores de antaño, dando a los artistas la oportunidad de burlarse de él; luego, fingiéndose indignados, lo echan sin pagarle. Los jóvenes, alegres, deciden festejar la noche en el café Momus, con la excepción de Rodolfo, el cual prefiere quedarse un rato para terminar el poema que está escribiendo: los alcanzará cuando termine. Al quedar solo, el poeta escucha golpear la puerta: es la vecina que pide un fósforo para encender la vela que se le había apagado por un golpe de viento en el pasillo. Es una joven muy agraciada pero se le nota un gran cansancio. Rodolfo advierte su debilidad y le ofrece vino; se entretienen un rato y ella sale, para volver casi enseguida porque se ha olvidado la llave. Al entrar, el viento apaga nuevamente la vela, mientras el poeta cierra también su lámpara. En la penumbra de la buhardilla, iluminada solamente por las luces de la calle, ambos buscan la llave: se ha caído. Los dos tratan de hallarla en el suelo y Rodolfo la encuentra, pero no lo dice; en cambio roza una de las heladas mano de la joven. A partir de este hecho fortuito, Puccini compuso dos de sus arias más célebres, una a continuación de la otra, que constituyen el dialogo entre ambos, lleno de un intenso y conmovedor romanticismo. Rodolfo se presenta, habla de su vida, sus fantasías y sus anhelos, con “Che gelida manina” y la joven responde con “Mi chiamano Mimí”, relatando su vida con gran sencillez y calor. Mimí se llama realmente María, pero la conocen por el sobrenombre; confecciona rosas con sedas y telas y es muy humilde. Ella se disculpa por no tener más que contar sobre si misma. Los dos jóvenes son interrumpidos por los amigos, que regresan en busca de Rodolfo, pero éste no les abre, diciendo que no se encuentra solo y que los alcanzaría pronto. Los dos se abrazan declarando recíprocamente su naciente amor en un contexto muy sugestivo. Luego, ambos jóvenes deciden ir juntos a encontrar a los amigos y salen cantando su felicidad en el dueto "Soave fanciulla"

Acto segundo

En la escena aparece el barrio latino, donde se encuentra el café Momus. La gente camina y se divierte, mientras los vendedores muestran al público sus productos. El grupo de amigos entra en el café y Rodolfo presenta a su enamorada "Questa é Mimí, gaia fioraia". Mientras están bebiendo y charlando, llega Musetta, ex amante de Marcello, acompañada por su nuevo admirador Alcindoro. Ella, que todavía está enamorada de Marcelo, canta el aria "Quando men’vó soletta per la via", tratando de hacerse notar por su ex amante, a pasar de que se dirige a Alcindoro. Luego, con el pretexto de que le dolía un zapato, ruega a su admirador que salga a buscarle un nuevo par y Alcindoro sale de la escena para efectuar el encargue, mientras Marcelo cede nuevamente a los encanto de Musetta "O gioventú mia, tu non sei morta". La escena evoluciona y el grupo de amigos decide irse a otro lado, pero Schaunard no tiene el dinero suficiente para pagar. Musetta propone entonces una farsa para huir y la ejecuta fingiendo un desmayo. Marcelo, con Colline, la cargan y la llevan afuera: los demás ríen divertidos mientras el dueño del café llama a la policía. Regresa Alcindoro con un nuevo par de zapatos y llegan también un sargrnto, mientras el resto del grupo huye aprovechando el pase de un desfile. De esta manera Alcindoro, burlado, debe abonar la cuenta.


Acto tercero

La escena que se presenta es muy sugestiva y vale la pena recordarla: es el amanecer de un día de febrero muy frío, hay una leve neblina y se notan restos de una nevada reciente. Se observa una barrera de aduana cerca de un viejo cabaret, donde hay una luz encendida; el lugar se encuentra entre el “boulevard” d’Enfer" y el de "Saint-Jaques", justo a la entrada del barrio latino. Algunos aduaneros dormitan alrededor de un bracero y se escuchan gritos y risas desde el cabaret mientras un aduanero sale con vino. Un cuadro de Marcelo luce como insignia del cabaret y un cartel lleva un escrito que dice “Al puerto de Marsella”. Llegan más aduaneros, peones de limpieza, obreros y otros. Mimí, muy enferma, se presenta en el cabaret de la barrera d’Enfert porque desea hablar con Marcelo, que vive allí. Lo encuentra y le dice que su vida con Alfredo se ha vuelto imposible, y también que, la noche anterior, abandonó la buhardilla donde vivían. Canta el aria "O buon Marcello, aiuto…". Marcelo revela que Rodolfo se refugió allí mismo y que está durmiendo, pero el poeta se despierta y, buscando a Marcelo, entra en escena mientras Mimí se oculta rápidamente. Rodolfo cuenta el porque quiere separarse de Mimí: en principio dice que la encuentra muy coqueta con otros hombres, pero termina diciendo que la salud de ella es lo que realmente lo preocupa. El no tiene medios para atenderla y sería mejor que Mimí buscara alguien que pueda protegerla y darle una vida más cómoda. Marcelo intenta hacerlo callar, pero Mimí, que oyó todo, se revela tosiendo violentamente. Al verse de nuevo y todavía profundamente enamorados, renuevan su amor con el dueto
"Donde lieta uscí..." mientras Marcelo sale en busca de Musetta. Los dos jóvenes deciden continuar la vida en común y esperar la próxima primavera. Tal vez el clima y la estación de las flores lleven alivio a la enfermedad de Mimí. A lo lejos, se escucha una discusión entre Marcelo y Musetta, con el aria del cuarteto "Addio dolce svegliare alla mattina!”.


Acto cuarto

La escena muestra nuevamente la buhardilla de los Bohemios. Marcelo y Rodolfo están trabajando mientras lamentan la ausencia de sus respectivas amantes, ya que ambos se han alejados nuevamente de ellas. Cantan en dueto el aria "O Mimí piú non torni".
Entran Schaunard y Colline trayendo comida para la cena, y los cuatro piensan festejar la noche con alegría, tomando y cantando. Al rato se interrumpen porque entra Musetta, muy asustada, acompañando a Mimí muy enferma: sufre mucho y está moribunda. Marcelo y Musetta salen enseguida para vender las pocas joyas que les quedan, mientras Colline se va con Schaumard para vender su abrigo "vecchia zamarra" para comprar algún medicamento. Todos están muy preocupados y tratan de ayudar. Al quedar solos, Mimí y Rodolfo recuerdan los tiempos felices con el dueto "Sono andati? Fingevo di dormire". Luego regresan todos trayendo también un manguito de piel para que Mimí se caliente las manos. Musetta reza y los otros se sientan anonadados cerca de la cama. Mimí fallece silenciosamente y todos, de a uno por vez, descubren el deceso, hasta que el mismo Rodolfo se da cuenta de ello y cae de rodillas al borde de la cama llamando desesperadamente a su amada Mimí.

ARIAS CÉLEBRES DE LA BOHEME

Che gelida manina”, aria de Rodolfo (acto I)
Sí, mi chiamano Mimí”, aria de Mimì (acto I)
Quando men vo”, vals de Musetta (acto II)
Donde lieta uscí”, dueto de Mimì y Rodolfo (acto III)
Vecchia zamarra”, aria de Colline (acto IV)
O Mimì, tu più non torni”, dueto de Marcello y Rodolfo (acto IV)
Sono andati? fingevo di dormire”, aria de Mimì (acto IV)

COMENTARIOS

1) A pesar de los éxitos que pudo haber cosechado Henry Burger con sus episodios bohemios escritos “por entrega” para una revista parisina, con su libro “Scénes de la vie de Boheme” y con las representaciones teatrales, el verdadero lanzamiento, a escala universal del tema, lo hizo Puccini con la Opera “La Boheme”. Su maravillosa música logró convertir el episodio original de Burger en un éxito extraordinario, logrando una entusiasta y masiva recepción por parte del público internacional. El tema novedoso y el profundo romanticismo, acentuado por los estros musicales que llegaron luego a la celebridad, lograron este milagro. Y decimos milagro porque la sociedad de entonces no era receptiva hacia la forma de vida bohemia. En efecto veía al bohemio como un artista de apariencia despreocupada, poco cuidada, en contraposición a los gustos de gran parte de la sociedad por la ostentación estética y material, aspectos estos que el bohemio suele considerar superfluos y de menor o de muy poca relevancia.
La opera, al estrenarse el 1 de Febrero de 1896 en el Teatro Regio de Turín, fue dirigida por el entonces muy joven Maestro ARTURO TOSCANINI y tuvo una regular recepción por parte del público: el concepto de “Bohemia” todavía no había penetrado en el subconsciente colectivo de la sociedad, y la crítica que siguió al espectáculo, no lo aceptó con agrado. Los grandes éxitos comenzaron, y se repitieron, en todas las representaciones sucesivas. En efecto, y cada vez más en el tiempo, esta obra ha conmovido la fibra más sensible del sentimentalismo humano y ha evocado el ente generoso, libre y espiritual que todos llevamos adentro. También, y además del romanticismo, se exaltan otros valores, tales como la nobleza, la cordialidad, la generosidad y la constante búsqueda de ideales, a costa de entrar en lo trágico.

2) Como lo expresado en “Antecedentes” Puccini inició, por su cuenta, la composición de “La Boheme luego de haber desechado la idea propuesta por Leoncavallo. Se inició aquí una situación competitiva, ya que también éste compositor decidió componer la misma opera con un libreto modificado por el mismo, sobre la versión original de Murger. A parte de la música, había otras diferencias en el contexto de la opera. Por ejemplo: Rodolfo pasó a ser barítono y la pareja de mayor atención fue la de Marcelo-Musetta; además incluía (en el segundo acto) la fiesta en el patio de Musetta, que Puccini desechó en su versión.
Puccini estrenó la opera antes de Leoncavallo, que recién lo hizo un año después, el 6 de Mayo 1897 en el Teatro “La Fenice”de Venecia. La versión de Leoncavallo fue bien recibida, tanto por el público como por la crítica; sin embargo perdió la confrontación con la de Puccini.

Adolfo Ruspini