GIOACCHINO
ROSSINI
Cuando,
en 1822, Rossini se casó en Bolonia con la soprano
Isabel Colbrán, viajó a Viena en viaje de boda, donde encontró al ya anciano
Beethoven, que lo felicitó sinceramente por sus
óperas bufas. También le deseó que siga componiendo muchos "Barberos",
porque sería como forzar su propia naturaleza intentar otro tipo de música.
Sin embargo, Rossini lo hizo, logrando buenas satisfacciones también
con sus escasas "óperas serias", la
última de las cuales fue "Guglielmo Tell".
Su vida de casado tuvo muchos altibajos. Conoció a la Colbrán ya desde joven,
cuando terminaba sus estudios en Bolonia y la tuvo como amante en Nápoles,
quitándola al empresario Domenico Barbaja, pero
la vida en común fue difícil para ambos, debido a los muchísimos compromisos
artísticos que tenía la pareja.
De este modo, con los años, la relación con su esposa se había comprometido
lentamente,
llegando a una separación que, de común
acuerdo, se hizo efectiva en el año 1830.
A corto plazo, Rossini se relacionó con la francesa Olympia
Pelissier, con la cual convivió primero, casandose con ella
muchos años más tarde (el 16 agosto de 1846),
luego del fallecimiento de su primera esposa, Isabel
Colbrán, acontecida en 1845). Olympia, muy enamorada de Rossini, cuidó
de su salud y fue siempre su fiel compañera. De carácter dulce y comprensivo,
con el tiempo se convirtió en irremplazable para el compositor. Su casamiento
se efectuó en la capilla del palacio del marqués Annibal
Banzi de Bolonia, el cual colocó luego una lápida
conmemorativa en el lugar. Más tarde, en 1870, Banzi restauró su mansión
y puso una segunda lápida recordando ese matrimonio.
Hoy, en ese lugar, está el Instituto Escolar "San
Giuseppe", donde
se
pueden ver las lápidas en Via Murri 74, sede
de esa Institución Educativa.
Cabe recordar que Rossini vivió hasta los 76 años
de edad, por eso llama la atención el hecho de que haya decidido no componer
más óperas apenas a los 37 años. Tampoco fueron
frecuentes sus otras composiciones a partir de entonces. En realidad, Rossini
decidió un cambio de vida. Su situación económica
era muy buena por la gran cantidad de música que había creado, la cual le
aseguraba una cuantiosa renta. La voluntad de triunfar lo había empujado desde
jovencito a un intenso trabajo, que al principio fue vertiginoso. Esta actividad
afectó su salud, tanto que enfermó varias veces en los años productivos. Puede
que en su decisión de dejar la composición haya contribuido la muerte
de la madre, con la cual estuvo siempre muy ligado afectivamente, además
de realizar un íntimo análisis de su vida, en
la cual dejó de lado otras exigencias personales en pos de la búsqueda
irrefrenable del éxito que por fin alcanzó. 
Rossini seguramente consideró estas circunstancias y, al comprender que su
fama lo había colocado entre los grandes compositores, su natural pereza y
su deseo de buen vivir (no satisfecho hasta entonces) lo convencieron para dejar de componer en forma seriada. Deseaba
hacerlo a gusto propio, como en el caso de su "Sabath
Mater", que
compuso cediendo a los insistentes pedidos del Archidiácono
de Sevilla. Rossini la inició en 1831 sin terminarla. Fue completada
por otro y se ejecutó el viernes santo del año 1833
en Madrid. Luego, en Italia, Rossini la terminó en 1840 y se ejecutó en Bolonia
en tres únicas representaciones en 1842, dirigidas nada menos que por Gaetano
Donizetti (1797-1848)
De
todas maneras, una vez que Rossini tomó la decisión de no componer más, regresó
en 1831 a Bolonia, con nuevos problemas de salud. En este año ocurrió también
la muerte de su padre, que lo
afectó muchísimo, ocasionándole
un fuerte estado depresivo. Se repuso lentamente y pasó largas temporadas
entre París y Bolonia, visitando también Madrid, Viena y Londres, para presenciar
la ejecución de sus óperas, siempre acompañado por su fiel compañera Olympia,
Parecía difícil para él establecerse definitivamente en
algún
lugar, tal vez debido a los desordenes políticos-
militares que ocurrían en Europa y que intranquilizaban a todos. En Italia
estuvo nuevamente enfermo largo tiempo, con prolongados estados depresivos,
tal vez provocados por algunos ataques a su música
por parte de algunos detractores. Cuando se repuso, decidió finalmente residir
en Francia, donde se trasladó definitivamente el 25
de Abril de 1855 con su esposa y dos fieles domésticos, que no lo abandonaron
nunca. Construyó una residencia en Passy y adquirió un departamento en París,
que pronto se transformó en lugar de reunión de celebridades. La vida, en
sus últimos años, cambió para Rossini, que pudo disfrutar lo que siempre había
deseado, o sea una vida apacible de gran señor.
Compuso todavía, en homenaje a su esposa Olympia, la composición “Musique
Anodine” presentada en París el 14 de Abril 1857. Luego, en 1867,
en ocasión de la Exposición Universal de París
de ese año, compuso una música conmemorativa llamada con el mismo nombre,
dedicándola a Napoleón lll y al pueblo
francés. Y, por último, compuso la “Petit
Messe Sonellenne” en 1863, una verdadera maravilla, interpretada
por doce cantantes.
La otra pasión de Rossini fue, en su vida parisiense, la gastronomía. Visitaba frecuentemente los mejores restaurantes, donde se presentaba al "Mâitre" y también visitaba las cocinas, antes de pedir los platos más suculentos. También sugería nuevas recetas, que luego eran de moda en las más cotizadas casas de comidas. Se transformó en un simpático personaje, querido y admirado por todos. En su residencia de Passy, recibía los más famosos artistas en cenas de gala, en las cuales se lucía el famoso cocinero Caréme con los platos y sus invitados tocando varios instrumentos, cantando o recitando. Estas cenas se realizaban generalmente los sábados por la noche y, para ser invitados, eran necesarios tres requisitos básicos: en primer término, la máxima deferencia hacia la señora Olympia Rossini, luego la condición de interesar al dueño de casa, y la tercera era haberse destacado en algo. Algunos de sus visitantes fueron Auber, Saint-Séans, Weber, Verdi, Boito, Dumas, el príncipe ruso Poniatowski, su editor Ricordi, célebres cantantes (sopranos, mezzo-sopranos, tenores y barítonos), poetas, escritores etcétera. Todos debían concurrir en estricta etiqueta. El ser invitado a las cenas de Rossini era un reconocimiento, casi un certificado para ser alguien. Las gacetas de la época relataban estas reuniones, con todos los detalles posibles.
En
Setiembre de 1868, Rossini enfermó gravemente
y su fin se aproximaba. Hasta Napoleón III enviaba diariamente un mensajero
para tener noticias, mientras en Roma se emitía diariamente un boletín médico
sobre su salud. La preocupación y el cariño general eran evidentes, pero el
gran compositor falleció el 13 de Noviembre de
ese año, a las 23 horas. Sus exequias se realizaron en la iglesia de la Trinité
en Paris y su salma fue llevada al cementerio de Pére
Lachaise, al lado de Chopin y de Bellini. Recién en Mayo
de 1887 fueron repatriados sus restos, que descansan desde entonces en "Santa
Croce" de Florencia, cercana a las tumbas de otros grandes italianos,
como Alfieri, Galileo, Foscolo, Machiavelli y Michelangelo.
Adolfo Ruspini
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