EL
RENACIMIENTO, UNA
ÉPOCA INIGUALABLE
DEFINICIONES
El Renacimiento,
históricamente nacido en Italia y difundido
rápidamente
en toda Europa, se puede definir como la renovación política,
cultural y artística de la sociedad al concluir el medioevo, comenzando
con la independencia de ciertas regiones o ciudades que eran parte, hasta
entonces, de la organización feudal sujeta a un poder central, implementada
oficialmente por Carlos Magno en sus vastos dominios y continuada después
en cada una de las grandes divisiones territoriales de su imperio: Todas ellas
fueron siempre dirigidas por Reyes o Señores de turno.
En Italia, la renovación fue posible por la afirmación de las Señorías que, poco a la vez, fueron surgiendo en la península. También las Repúblicas, principalmente Venecia y Génova, obtuvieron un gran desarrollo en esa época. Estas Ciudades-Estado eran verdaderas potencias y estaban en pleno desarrollo gracias a sus buenos gobiernos, los cuales permitieron un paulatino mejoramiento de las condiciones generales, tanto políticas como económicas.
Las mejorías de los recursos públicos produjeron, como consecuencia, un cambio de gustos estéticos en la sociedad, hacia un paulatino refinamiento que se desarrolló desde el final del año 1300 hasta los últimos años del 1500, obteniendo su máximo esplendor desde la mitad del 1400 hasta las primeras décadas del 1500. Otro de los principales motivos de esta transformación fue el lento desarrollo social que se produjo, primero en la región Toscana y luego en el resto de Italia y en Europa, con la formación de nuevas clases en las sociedades de aquellos tiempos, como la BURGUESÍA, los MERCANTES, los BANQUEROS y los ARTESANOS.
El cambio de
gustos en la sociedad, se produjo en relación a la
creciente
admiración por el naturalismo y al deseo de imitarlo por su equilibrio,
su aspecto y sus colores, lo que dio lugar a la adopción de formas
de expresión cada vez más reales. Como consecuencia, se crearon
nuevos modelos estéticos en oposición a las influencias medievales
existentes. Además, el invento de la imprenta (1450, por G. Gutemberg,
impresor de Maguncia) permitió la difusión de los nuevos conceptos
del siglo y el estudio de otras alternativas fundamentadas en la renovación
de los métodos. Los gustos de la sociedad se acercaron lentamente,
pero cada vez más, a la belleza estética y a las formas más
exquisitas.
Resumiendo: El Renacimiento fue la conjunción del cambio político, del mejoramiento de los recursos disponibles y del consecuente refinamiento de la sociedad; pero tal vez no hubiera sido posible su comienzo sin la presencia esencial y extraordinaria de los grandes talentos artísticos que lo concretizaron. Eso fue lo que permitió el inicio de este gran milagro, cuna de arte y de belleza.
El bienestar económico fue inmediatamente aprovechado por los mercantes que, muy organizados, extendieron sus actividades no solamente en Italia, sino en toda Europa. Por ejemplo, los florentinos "Bardi" y los seneses "Tolomei" (existe todavía en Siena el palacio Tolomei) abrieron sucursales en Francia, Alemania, Holanda e Inglaterra. Como otros notables mercantes se pueden nombrar los "Albizzi" y los "Guardi" de Florencia, los "Salimbene" y los "Zaccaria" de Génova, los "Scotti" de Placencia, los Piccolomini de Siena, etcétera. Al mismo tiempo, las Comunas lombardas iniciaron estrechos contactos con las de Toscana en los campos comerciales y, principalmente, financieros.
Como
resultado de esta expansión comercial, se acentuaron también
otros cambios sociales y culturales en la sociedad, que además de buscar
lo estético, introdujeron el intelectualismo, favoreciendo un razonamiento
más sutil para la percepción de soluciones lógicas en
la búsqueda de nuevos métodos y nuevas ideas. Todo estaba relacionado
no solamente con el arte, sino también con la organización,
como disciplina para incrementar los resultados comerciales y financieros.
La situación económica favorable, si bien estaba concentrada en las Señorías, las grandes burguesías y, principalmente, en la Iglesia, indujo a toda la sociedad a solicitar objetos de arte de todo tipo, desde prendas de vestir, joyas, muebles, objetos decorativos, pequeñas esculturas y pinturas, hasta grandes construcciones, cuadros importantes y grandes esculturas. Efectivamente, la clase privilegiada y también la media de entonces, mostraban una gran avidez para lograr cualquier novedad que le permitiese ostentar. Cada uno deseaba superarse con objetos dotados de mayor gusto estético o más riqueza, creando constantemente nuevas ideas que enriquecieron la moda y las costumbres de aquellos tiempos. Comparando esa época con tiempos mucho más modernos (no excluyendo los actuales), se debe reconocer que, en el Renacimiento, reinaba siempre la estética y el arte: estaban presentes aún en la extravagancia.
Las "bottegas"
de los artesanos, poco a poco, fueron creciendo casi como pequeñas
fábricas que, para cumplir con tantos pedidos, tardaban meses para
entregar los artículos requeridos, y a veces años si las obras
eran importantes. Pero, ¿qué eran las bottegas? Eran locales
o galpones donde un buen artesano-artista, más o
menos
inspirado y con mucha práctica, pericia y tecnicismo, trabajaba mostrando
su capacidad y su refinamiento.
Los artesanos
que dirigían las “bottegas” tenían una necesidad
siempre creciente de ayudantes con habilidades cada vez más destacadas,
a los cuales enseñaban sus propios métodos. Considerando que
la prosperidad de estos artesanos estaba estrechamente relacionada a la calidad
y al refinamiento de lo que producían, muchos jóvenes en buena
situación económica, viendo la excelente evolución comercial
de estos negocios, se ofrecían como aprendices a los artesanos más
cotizados, aún pagándoles buen dinero. Sin embargo eran principalmente
los artesanos que buscaban sin cesar nuevos talentos y, cuando los encontraban,
les ofrecían comida y alojamiento, con una escasa compensación
económica hasta que aprendieran.
Como ejemplo, recordamos a Leonardo da Vinci cuando, en el año 1469,
ingresó en la "bottega" de Andrea del Verrocchio como aprendiz:
tenía 17 años.
Ésta fue
una época muy afortunada que tuvo, no solamente el florecimiento de
grandes artistas, sino también una intensa, general e inagotable sed
de “saber”. Estas condiciones permitieron un importante influjo
sobre todas las artes. Por ejemplo, el profundo estudio de las doctrinas de
Platón, hizo más grande a Rafael y a Miguel Ángel, como
también las inspiraciones de Virgilio y Homero estimularon a Filarete
para que esculpiera las fábulas de Esopo en las puertas de San Pedro.
Desde entonces, muchas otras gestas de los griegos y los romanos fueron usadas
por los artistas como temas para sus extraordinarias y maravillosas obras.
Sin embargo, el deseo
de
"saber" no se limitó a esto. También la Anatomía,
la Geometría, la Física, junto a muchas metodologías
prácticas, fueron materias de estudio y sirvieron para acercar a la
perfección todo lo que se produjo en la época renacentista.
En todos los casos, la perfección alcanzada se logró respetando
las las reglas del Naturalismo, la Proporción, la Armonía y
la Espontaneidad expresiva.
Otro gran éxito del Renacimiento fue el triunfo del Individualismo, como tendencia afirmativa le la autonomía individual frente a los grupos sociales existentes. Aplicada al arte, permitió el desarrollo individual de los grandes artistas, pero también de quienes poseían voluntad de trabajo, talento personal e inspiración creativa, para transformarse rápidamente de aprendiz en ayudante y luego de ayudante en maestro.
LA ARQUITECTURA
Se modificando las tradicionales formas góticas por conceptos más estéticos. Aparecieron nuevamente las curvas, los arcos y las columnas en lugar de los pilares, con el consecuente cambio de todas las proporciones de los edificios. Se modificaron y también reconstruyeron numerosos palacios y, principalmente, muchísimas Iglesias, que inauguraron maravillosas cúpulas en lugar de los antiguos techos casi planos. Se construyeron más iglesias, bibliotecas, claustros, hermosas villas, monumentos, mausoleos, capillas, además de tumbas famosas.
Hay numerosos
nombres de Arquitectos que se pueden citar como
los
creadores de tantas obras brillantes, comenzando por Filippo Brunelleschi
(1377/1446), creador de la gigantesca cúpula de “Santa María
del Fiore” en Florencia, un verdadero milagro de estática. Este
genial arquitecto pudo resolver numerosos problemas de ingeniería que
parecían insuperables. De Brunelleschi se recuerda la construcción
(siempre en Florencia) de la Iglesia de San Lorenzo, del famoso Palacio Pitti,
del Hospital de los Inocentes y de la Capilla Pazzi. De igual modo, cabe nombrar
a Miguel Ángel Buonarroti, gran Arquitecto (tanto como escultor y pintor).
De este célebre genio recordamos la construcción de la Nueva
Sacristía en la Catedral de Florencia, con los mausoleos de los Medici,
Para este trabajo construyó una fantástica cúpula (se
inspiró por el Panteón romano de Agripa); Su proyecto incluyó
la Biblioteca Laurenziana (hoy es famosa por guardar una infinidad de manuscritos
antiguos). También es suyo el proyecto para la construcción
de la Cúpula de la Catedral de San Pedro en Roma. Recordamos también
que Miguel Ángel fue nombrado, el 1 de Setiembre de 1535 por el Papa
Pablo III, primer Arquitecto, Escultor y Pintor del Vaticano.
Recordando también
a otros grandes constructores, cabe nombrar, entre muchos otros, a los siguientes:
Donato d’Angelo Bramante, de Urbino (1444/1514)
conocido muy especialmente por sus trabajos en la Basílica de San Pedro
en Roma y en edificios vaticanos;
Bartolomeo Michelozzi, florentino (1396/1472);
Andrea Palladio, de Padua (1508/1580);
Antonio de Sangallo (el joven), florentino (1484/1546);
Baldassarre Peruzzi, de Siena (1481/1536);
Ricardo Rossellino, florentino (1409/1464);
Giulio Romano, de Urbino (1483/1520);
Giacomo Barozzi, el Vignola (1507/1573).
LA ESCULTURA
En
cuanto a la escultura, también hubo avances muy importantes. Vale la
pena comenzar con Miguel Ángel, recordando sus magníficas obras
universalmente conocidas como el “Baco”, “La Piedad”,
el “David”, el “Moisés” del Mausoleo del Papa
Julio II, las estatuas de las tumbas de los Medici y decenas de otras maravillosas
esculturas diseminadas en museos italianos y del mundo entero.
También cabe recordar a Donato di Nicoló di Betto Bardi”,
conocido como Donatello (1386/1466). Desde joven comenzó a estudiar
las esculturas y los bajorrelieves antiguos, tratando de sintetizar los conceptos
de armonía y equilibrio. Se inició como aprendiz en la “bottega”
del artesano Ghiberti. Creó decenas de esculturas diseminadas por toda
Italia. Entre las mayores citamos “La Cantoria”, el “San
Giorgio”, el “Zuccone”, el “San Giovanni Evangelista”,
el “Crocifisso y las dos puertas en bronce de San Lorenzo, la Iglesia
florentina en la cual reposan sus restos.
En la misma época
vivió Leonardo da Vinci, otro de los máximos representante del
Renacimiento. Como escultor renovó el interior del imponente Castillo
Sforzesco de Milán, construyendo luego la famosa “Torre Dona”.También
recordamos el famoso caballo de los Sforza, destinado al bronce y no recubierto
por falta del metal. Hecho con pasta de barro en espera de la fundición,
finalmente fue destruido a flechazos por los soldados franceses de Luis XII
en el año 1500, cuando invadieron el Ducado de Milán; nos quedan
solamente los esbozos originales de Leonardo.
El Renacimiento produjo una extraordinaria cantidad de escultores,
ya
que prácticamente todos los Arquitectos lo fueron, como también
numerosos pintores. A todos los citados cabe agregar, solo como ejemplo, otros
grandes artistas:
Andrea del Verrocchio (1435/1488), fue el primer
maestro de Leonardo da Vinci en su “bottega”;
Nicolás Pisano (1290/1348);
Lorenzo Ghiberti (1378/1455);
Antonio Pollaiuolo (1432/1498);
Jacopo Della Quercia (1374/1438);
Guido Mazzoni (1450/1518);
Antonio Mantegazza, (1465/1495);
Pietro Lombardo, de Carona (1435]1515), entre
muchos otros.
LA PINTURA
La pintura fue
la última de las artes que introdujo las nuevas tendencias. La innovación
comenzó con la utilización de la perspectiva, que permitió
una visión más real de las imágenes. Además, el
uso de los graffitis, las témperas y, por último, la pintura
al aceite y las técnicas del “fresco” permitieron un cambio
realmente revolucionario en este arte.
Los pintores fueron innumerables, con obras geniales en el concepto, diseño
y ejecución. De todos los grandes Artistas que proporcionó el
Renacimiento cabe citar, entre muchos más, a los siguientes:
Leonardo da Vinci (1452/1470);
Miguel Ángel (1475/1564);
Giotto da Bondona (1267/1337);
Sandro Botticelli (1444/1510);
Raffaello Sanzio (1483/1520);
Andrea Mantegna (1431/1506);
Piero de la Francesca (1416/1492);
Beato Angélico (1390/1455);
Pietro Perugino (1450/1523);
Paolo Veronese (1528/1588); Tiziano
Vercello (1477/1576);
Luca Signorelli da Cortona (1445/1523);
Cosimo Roselli (1439/1507);
Piero di Cosimo (1462/1522);
Giovanni Masaccio (1401/1428);
Tintoretto (1518/1594).
Como
obras maestras, internacionalmente conocidas y admiradas, cabe destacar los
dos grandes trabajos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina: las pinturas
al fresco de la bóveda con temas de la génesis y bíblicos,
como también su interpretación del Juicio Universal (en la pared
del altar de la misma Capilla).
LA
DECADENCIA
Al principio,
el movimiento artístico del Renacimiento italiano no se interrumpió
a pesar de los muchos hechos políticos y militares ocurridos en esa
época. Recordamos la invasión del Rey francés Carlos
VIII (en 1492) que, con la idea de
vencer a los Borbones radicados en Nápoles, ocupó varias Señorías,
incluyendo Florencia (el 17 Noviembre 1494). En aquella oportunidad los estados
italianos formaron una liga y pudieron expulsarlo.
A continuación,
el nuevo Rey francés Luis XII invadió el ducado de Milán
(en el 1500), destronando a los Sforza (Ludovico el “Moro”). Leonardo
da Vinci tuvo que dejar esa ciudad y, luego de viajar un tiempo por otras
Señorías, se refugió en Francia en 1516, donde falleció
(En el Castillo de Cloux, en 1519), cuando reinaba Francisco I.
La invasión de Luis XII tuvo importantes consecuencias políticas
en las Señorías y en las Repúblicas italianas, muchas
de las cuales quedaron dominadas. Sin embargo no se modificó todavía
la producción artística del Renacimiento.
Luego, en el
1526, Carlos I de Habsburgo (también Rey de España), que había
creado un imperio que dominaba toda Europa, invadió
Italia
y guerreó contra todos. El 6 de Mayo 1527 saqueó brutalmente
a la ciudad de Roma. El Papa Clemente VII tuvo que huir y fue obligado a modificar
su política, aliándose con el vencedor. Luego lo nombró
(en Bolonia, el 24 Febrero 1530) Emperador del Sacro Romano Imperio con el
nombre de Carlos V (tal como ocurrió con Carlos Magno el día
de Navidad del año 800, nombrado Emperador por el entonces Papa León
III).
A partir del dominio de Carlos V, que se extendió en el tiempo, la
situación política de los Estados italiano cambió definitivamente.
La fecha del “saco de Roma” es históricamente recordada
como el inicio del lento declino de la época renacentista.
Todas las obras que nos dejaron los grandes Maestros del Renacimiento tienen, además de una gran expresión artística, un extraordinario valor histórico. En efecto, además de transmitirnos bellezas y producirnos admiración, también nos recuerdan los capítulos de un pasado irrepetible:
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