PROGRAMA DE ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA

EL ALCOHOLISMO


GENERALIDADES

El
alcoholismo es una de las toxicomanías de más amplia difusión en nuestro país,
Si bien el alcohol puede ser consumido dentro de los límites socialmente aceptables, que no implican mayores riesgos para la salud, no resulta ser ésta la situación general. Es, por el contrario, sumamente frecuente comprobar su
consumo excesivo tanto en
jóvenes como en adultos, con los consiguientes y muchas veces irreparables daños físicos y psíquicos de quienes abusen o dependan de bebidas alcohólicas..

El alcohol ha siempre tenido una notable participación en la conformación y funcionamiento de la familia, del individuo y, por ende, de la misma sociedad. Su consumo ha sido reconocido como un factor de integración social y favorecedor de la convivencia, siempre cuando no se abuse de ello.

En la actualidad, el alcohol se está considerando cada vez más como una
droga que modifica el ánimo y, menos, como una parte de la alimentación, de una costumbre social o de un rito religioso. La química del alcohol logra afectar a casi todas las células en el cuerpo, incluyendo las del sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol interactúa con los centros responsables del placer y de otras sensaciones deseables. Luego de una toma prolongada de alcohol, el cerebro se
adapta a los cambios que el mismo produce y se vuelve dependiente de él. Para estas personas, ya con alcoholismo declarado, beber se convierte en el medio primario mediante el cual organizan sus vidas. El alcohol domina sus pensamientos, emociones y acciones. La gravedad de esta enfermedad es influida por factores como la genética, la psicología, la cultura y el dolor físico.

Cabe destacar que, muchas veces, el consumo del alcohol se inicia a edades muy tempranas, en plena niñez y se intensifica muchísimo en la edad juvenil. En efecto, y generalmente, los jóvenes comienzan tomando cerveza, ya que ciertas creencias populares afirman que no hace tanto daño, siguiendo, a continuación, con toda clase de bebidas alcohólicas, incluyendo las de muy alta graduación.

Los jóvenes y adultos de hoy toman por los siguientes motivos:

Para sentirse bien y con gana de divertirse.
Para descansar o para olvidar.
Para escapar de una realidad que los preocupa o los ofusca.
Porque les gusta el sabor de las bebidas alcohólicas.
Para estar más a gusto en reuniones.
Para sentirse parte de un grupo o desear serlo.
Para emborracharse.

CLASIFICACIÓN DE BEBEDORES
Se considera bebedor a aquella persona, joven u adulta, que consuma bebidas alcohólicas con o sin moderación. Existen diversos tipos de bebedores:

Bebedor Moderado: Su ingestión habitual es inferior a los ¾ litros de vino por día o su equivalente en graduación alcohólica.
Bebedor Habitual: El alcohol forma parte de su vida social. Consume por gusto o por costumbre, pero sin excederse. La ingesta tiende a ser circunstancial y puede dejar de beber.
Bebedor Excesivo: Bebe mas de 1 litro de vino por día o su equivalente en alcohol con otras bebidas, presentando más de una embriaguez por mes. No obstante, aún es capaz controlar el consumo.
Alcohólico: Se caracteriza por depender del alcohol, tanto física como psíquicamente, con incapacidad de detenerse o abstenerse. Se lo considera enfermo y requiere ayuda psicológica o farmacológica para poder superarlo.

LAS DISTINTAS FASES DE LA ALCOHOLEMIA
Al tomar bebidas con alcohol, este se metaboliza mediante una compleja serie de
reacciones físicas y es absorbido por la sangre, pudiendo variar esa absorción por la presencia de comida en el estómago y la constitución de la persona. Cuando se estudian las alcoholemias se nota, desde la toma de una bebida, un crecimiento paulatino de los niveles de alcohol en la sangre, obteniéndose un efecto clímax alrededor de los 60 a 90 minutos después de la ingesta, que luego desciende linealmente hasta una concentración sanguínea de 0.1gr./lt. y en este momento la curva se hace asintótica .

Existe una relación entre la cantidad de alcohol absorbido por la sangre y el efecto que produce en el individuo:

(0.25 gr/lt): Sin efectos
(0,3 gr. - 0,5 gr. de alcohol absorbidos por litro de sangre). El individuo se vuelve más desinhibido, más locuaz con una actitud discutidora. También puede percibir un cambio en su estado mental. Determinados test psicomotores y de aptitud revelan algunas alteraciones que afectan la percepción de los sentidos y una disminución de los reflejos.
1gr. por litro de sangre: Incoordinación motora. En test realizados se ha comprobado la perdida de un 30% de habilidades. Existe también un 30% más de posibilidades de sufrir un accidente.
(1,5 gr. por litro de sangre): Comienza el estado de Excitación.
Perdida de la inhibición y del autocontrol con posibles parálisis progresiva de los procesos mentales más complejos. Este es el primer estado que puede comportar un cambios de personalidad. El 90% de los individuos presentan claros
signos de intoxicación, que se caracterizan por momentos de euforia alternados con melancolía, agresividad o sumisión.
(hasta 3 gr. por litro de sangre): Temblor, confusión mental, incoordinación motriz: generalmente, la persona acaba durmiéndose, con posibilidades de coma.
(Desde 4 o más gr. por litro de sangre): Coma y posible muerte.

Aclaraciones:

Cuando la
alcoholemia se sitúa entre 0.5 y 1 gr. de alcohol absorbido por litro de sangre, se dice que el individuo está bajo los efectos del alcohol pero, si está sobre 1 gramo/litro se dice que el individuo está ebrio y puede cometer actos de gran irresponsabilidad.

También, con
2 gr. por litro de sangre, aparecen siempre uno o más de los siguientes síntomas, durante o después del consumo de alcohol:

Lenguaje farfullante
Incoordinación
Marcha inestable
Movimiento incontrolable de los ojos
Deterioro de la atención
Estupor
Trastorno amnésico persistente
Delirium
Trastorno de ansiedad
Trastorno psicóticos

Ejemplo:
Veamos que sucede al tomar un trago de “
pisco” con una graduación alcohólica de 35°. Los 35 grados de alcohol significarían 35 cc. de alcohol en 100 cc. de bebida. Realmente, la densidad del alcohol es 0.8 y, por lo tanto, la cantidad real de alcohol será: 35 x 0.8 = 28 gramos. Resumiendo, tomando un trago de 100 cc. de pisco con 35 grados de graduación, estamos tomando 28 gramos de alcohol, cantidad suficiente para alcanzar o superar los 0.5 gramos por litro de sangre. Este resultado se obtiene cuando se ingiere la bebida de una sola vez y con el estómago vacío. Si se toma poco a poco y comiendo las alcoholemias serían menores.

Siguiendo con el tema, ofrecemos una estadística aclaratoria de los gramos de alcohol por litro de sangre absorbido de acuerdo a determinadas bebidas tomadas a estomago lleno, teniendo en cuenta el factor "hombre/mujer", ya que ésta última tiene menor resistencia a la absorción de alcohol.

CUADRO ESTADÍSTICO

HOMBRE

BEBIDA

MUJER

 

HOMBRE

BEBIDA

MUJER

0,169

1lata de
cerveza

0,275

 

0,226

1 aperitivo

0,367

0,271

1 cerveza (50)cl.

0,441

 

0,520

1 aperitovo
+ 2 vasos de vino

0,845

0,542

1 litro de cervrza

0,881

 

0,113

1 digestivo (fernet)

0,184

0,147

1 vaso de vino

0.239

 

0,169

1 whisky o equivalente

0,275

0,294

2 vasos de vimo

0,477

 

0,463

1 Whisky + 2 vasos de vino

0,753

0,881

1 litro de vino

1,432

 

0,610

1 cerveza +2 Whisky

0,992

Los valores en rojo evidencian situaciones de cautela ó limite.
Estas cifras son indicativas y dependen de la constitución física de los
alimentos ingeridos. Los tiempos de recuperación van de
persona a persona.

REPERCUSIONES DEL ALCOHÓL EN EL ORGANISMO

sobre el Esófago
sobre el Estomago
sobre el Hígado
sobre el páncreas
sobre el Aparato Reproductor
sobre el Sistema Nervioso Central
sobre el Sistema Circulatorio

  Acción sobre el Esófago: El excesivo consumo de alcohol puede producir vómitos y nauseas que en exceso pueden causar grandes patologías al esófago, entre ellos el cáncer de esófago o rotura esofágica (síndrome de Booerhave)
Acción sobre el Estomago: ingerida la bebida alcohólica, la mucosa gástrica absorbe rápidamente gran parte del alcohol ingerido, casi todo es transformado en el hígado y el resto es eliminado con la orina y el aire expirado. Se produce una acción cáustica e irritante sobre la mucosa del estomago que aumenta la producción de mucus y de ácido clorhídrico, perturbando de este modo la función digestiva con tendencia a producir una gastritis crónica. Este aumento de secreción del estomago puede favorecer la aparición de úlceras gástricas y duodenales.
  Acción sobre el Hígado: La ingestión de bebidas alcohólicas puede ocasionar con el tiempo una grave afección hepática llamada cirrosis, siendo su evolución lenta pero fatal. El apetito se halla disminuido, el sujeto queda satisfecho con solo beber, no consumiendo la cantidad indispensable de alimentos; así se produce avitaminosis y otras carencias que disminuyen la capacidad antitóxica y metabolizadora del hígado, el cual se ve seriamente dañado por el alcohol, desarrollándose paulatinamente la cirrosis hepática de tan grave pronóstico.
  Acción sobre el páncreas: El hiper consumo de alcohol irrita la mucosa duodenal, en donde desemboca el conducto excretor del páncreas, perturbando así el libre flujo del jugo pancreático. Por este mecanismo asociado a otros factores pueden producirse afecciones , muchas veces fatales, llamadas pancreatitis aguda o pancreatitis crónica y con brotes agudos.
  Acción sobre el Aparato Reproductor: El hiper consumo de alcohol puede lesionar las células germinativas que intervienen en la descendencia, siendo causa de infertilidad y pérdida de la potencia sexual.
Acción sobre el Sistema Nervioso Central: Es en el sistema nervioso central donde el alcohol ejerce sus acciones más nocivas, deprimiendo las funciones cerebrales; comenzando por las más elevadas como la autocrítica y el autocontrol, siguiendo con la pérdida de la coordinación motriz, finalizando luego con las más simples y vegetativas como la respiración y la circulación. Una de las patologías más típicas es el coma etílico.
Acción sobre el Sistema Circulatorio: Una ingesta moderada de alcohol modifica positivamente los niveles de lípidos, elevando especialmente el colesterol-HDL o colesterol bueno, y los niveles de algunas proteínas de la coagulación y fibrinolisis (disolución de los coágulos), desfavoreciendo (positivamente), la formación de trombos. Estos mecanismos explican, como parte importante, la disminución del riesgo de mortalidad cardiovascular y cerebro vascular obstructiva en bebedores moderados. Cabe entonces destacar los efectos positivos de un consumo moderado de bebidas alcohólicas.
En cambio, el alcoholismo excesivo es la causa responsable de un tercio de los casos de cardiomiopatía.

TIPOS DE INTOXICACIONES ALCOHÓLICAS
Existen dos tipos de intoxicación por consumo excesivo de alcohol, cada una con características diferentes (agudas y crónicas):
  Intoxicación aguda:
Es la ocasionada por la ingestión masiva de alcohol. La absorción del mismo por el organismo esta determinada por:

La graduación: concentración de alcohol en la bebida.
La composición química de las bebidas puede favorecer la absorción del alcohol.
La presencia de comida en el estomago. El peso del sujeto: menos peso, más absorción.
El sexo: las mujeres son más sensibles.
La habituación: los estados avanzados de alcoholismo reducen la tolerancia al alcohol.

Intoxicación crónica:
Provocada por intoxicaciones agudas repetidas o por excesivo y continuado consumo de alcohol.
Los efectos de la ingesta excesiva de alcohol sobre el sistema nervioso (SN) son múltiples pues, además del efecto tóxico directo que el etanol tiene sobre el SN, en el alcoholismo crónico se asocian con gran frecuencia otros procesos que, en definitiva, son los causantes de los trastornos neurológicos más comunes asociados a esta adicción, así como una mayor incidencia de diversas enfermedades neurológicas.
Así, en el alcoholismo encontramos:


Deficiencias matricionales, con la afectación de órganos cuya patología repercute secundariamente sobre el SN (cirrosis hepática fundamentalmente).
Posible existencia de tóxicos contaminantes en las bebidas alcohólicas.
Alta incidencia de traumatismos craneales, a veces no bien documentados, que provocan hematomas subdurables; de hecho, el 50% de ellos está asociado a alcoholismo.
Mayor frecuencia de hemorragias vasculares cerebrales, cuyo riesgo aumenta en relación directa con la cantidad de etanol ingerida. Si bien el consumo leve de alcohol parece disminuir la incidencia de este accidente, el consumo severo aumenta hasta 2,5 veces el riesgo de que se produzcan estas hemorragias.
Mayor incidencia de procesos infecciosos.

ENFERMEDADES QUE OCASIONAN EL ALCOHOLISMO:

Atrofia cerebral (constituye un hecho fisiológico en el proceso de envejecimiento humano.)
Esclerosis cortical laminar de morel (cuadro clínico de seudoparálisis cerebral)
Degeneración cerebelosa alcohólica (incoordinación grave y brusca de las extremidades inferiores)
Mielinolisis pontina central (es una condición caracterizada por daño neurológico causado por la destrucción de la capa que cubre las células nerviosas)
Neuropatía alcohólica (disminución del funcionamiento de los nervios)
Mielopatía alcohólica (relacionada con cirrosis severa)
Miopatía alcohólica (es una atrofia de las fibras de la musculatura.)
Neuropatía óptica (inflamación repentina del nervio óptico. Puede aumentar la presión alrededor del nervio óptico.)

TRASTORNOS PSICOLÓGICOS DEL ALCOHOLISMO

La principal alteración psicopatológica producida por la excesiva ingestión de alcohol es la modificación del perfil psíquico, que experimenta una manifiesta debilidad emocional previa a la aparición de estados depresivos o de ansiedad.
De acuerdo al DSM-IV (es la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association), los trastornos se relacionan a los cambios comportamentales desadaptativos y clínicamente significativos que se presentan durante la toma de alcohol, y son:

sexualidad inapropiada
comportamiento agresivo
labilidad emocional
deterioro de la capacidad de juicio
deterioro de la actividad laboral o social

DIFERENTES TEORÍAS ACERCA DE LA DEPENDENCIA ALCOHOLICA

La dependencia psicológica (Teoría psicológica)

Según esta teoría, la dependencia psíquica se caracteriza por el impulso de tomar bebidas alcohólicas en una forma periódica o continua, a fin de obtener los placeres que la misma proporciona o bien eliminar los estados de malestar.

La dependencia es el resultado de fuertes fijaciones. El alcohólico siente el alcohol como un objeto ideal, ya que suprime las inhibiciones y le concede lo que él está deseando, lo cual explica por qué llega a presentar tal grado de vinculación a la bebida.

Autores como Abraham ponen de relieve que entre alcoholismo y sexualidad hay una relación muy íntima, ya que el alcohol excita la sexualidad, por una parte, y anula las inhibiciones y las represiones sexuales, por otra. Pero no solo eso, sino que también el alcohol disminuye toda clase de inhibiciones de los impulsos instintivos, ya que tales inhibiciones se basan en la sublimación de la primitiva energía sexual.

La dependencia orgánica (Teoría orgánica/médica)

Para la Medicina, desde la década del 70, el alcoholismo es una enfermedad determinada genéticamente, debido a una falla genética que produce una alteración orgánica que presenta a su vez una alteración metabólica de ciertos aminoácidos, lo cual lleva a una debilidad.
El alcohólico no bebe por vicio, sino por una demanda fisiológica. Se ha comprobado que los organismos que no metabolizan el alcohol normalmente, sintetizan una sustancia nueva llamada
izo papaverina que, genéricamente, se parece a la morfina y que intoxica las células cerebrales de tal manera que ya no podrán prescindir de ellas. Si llega a faltar el alcohol, el organismo exige su entrada inmediata, desencadenando así la dependencia.
Los genes no causan alcoholismo pero estimulan a ciertas características, las cuales, a su vez, contribuyen al alcoholismo, explicó el Dr. Marc A. Schuckit, primer autor del estudio y director del Centro de Investigación del Alcohol del Sistema de Atención de la Salud de San Diego (Veterans Affairs).

Gloria Fasoli