PROGRAMA DE PREVENCIÓN PARA
LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER

ELCANCER DE PROSTATA

 

Si bien la prevención del cáncer de próstata es imposible, porque se desconocen las causas que lo producen, lo que debe hacerse son Campañas de Educación Sanitaria para lograr un más alto porcentaje de diagnósticos precoces, es decir en etapas iniciales de la enfermedad, en las que pueden intentarse tratamientos curativos.

A favor de la antedicha premisa juegan varios factores que hacen sencillo el diagnóstico de las enfermedades tumorales malignas de la glándula.

La cuantificación en sangre del Antígeno Prostático Específico, sustancia que vierte la próstata en la sangre, en ínfimas cantidades cuando está sana pero que se incrementa precoz y paulatinamente, en caso de procesos malignos, es un simple análisis de sangre.

Con este análisis realizado, la etapa siguiente es el examen de próstata por un médico urólogo. Siendo por su ubicación, debajo de la vejiga y delante del recto, la próstata es fácilmente explorable con el examen digital a través del recto. No existen excusas valederas, ni siquiera razones de costo para no realizar el examen prostático a partir de los cincuenta años y una vez por año.

Luego de conocer el valor Antígeno Prostático Específico y haber palpado la próstata, el urólogo estará en condiciones de dar por concluido en examen anual, o, en caso de haber hallado un valor de PSA anormal o un tacto rectal sospechoso decidir los siguientes pasos: ecografía transrectal de próstata y/o biopsia de la glándula, de fácil realización en consultorio externo, sin ningún padecimiento por parte del paciente.

Por otra parte, si por falsos temores, lejanía de los Centros Médicos, o simplemente por dejadez, Ud. no se ha sometido a los exámenes prostáticos periódicos, tenga en cuenta que las modificaciones en la forma o frecuencia de orinar, dolor al hacerlo o aparición de sangre en la orina pueden ser un aviso del desarrollo de un cáncer de próstata. También el dolor al eyacular o sangre en el esperma debe ser un llamado de atención.
Además, los dolores en la columna lumbar persistentes, que no calman con las medidas terapéuticas habituales deben hacernos pensar en la presencia posible, que se debe confirmar o descartar, de una lesión prostática maligna que secundariamente ha comprometido las vértebras.

Jamás se automedique ni solicite medicación a quien no está capacitado para hacerlo. No ingiera complejos vitamínicos ni anabólicos por su cuenta. Los mismos pueden contener sustancias con estructura química similar a la de las hormonas masculinas que pueden inducir el rápido crecimiento de un nódulo prostático canceroso que aúin no ha sido diagnosticado.

¡Quiérase! Para perder el miedo concurra a cualquier Hospital Oncológico y conectese con quienes puedan ayudarlo.

Fuente del artículo: Hospital de Oncología Maria Curie