ARTÍCULO FR LA SERIE

MANAGEMENT

 

LIDERES, JEFES y CARISMA

Con frecuencia se omite la distinción entre el liderazgo y la jefatura. Por tal motivo, vale la pena destajar las diferencias entre ambas condiciones y ofrecer un punto de vista sobre sus funciones y la posibilidad de que se puedan amalgamar. También nos referiremos al carisma, como condición personal que se acerca al liderazgo.

EL LÍDER
el Líder se identifica como alguien elegido en forma espontánea por un grupo de personas, cuando el mismo parece ser el más adecuado para enfrentar, decidir, actuar, resolver y guiar a ese grupo para tener éxito en el curso de una acción determinada. Un magnífico ejemplo lo encontramos en Moisés, que fue el primer líder de la Historia Universal, capaz de guiar a su pueblo hacia un destino incierto con mucha firmeza y sin ley alguna fuera de su palabra.

Como primer comentario relativo a esta nota, es necesario aclarar que la misma se refiere al liderazgo activo, o sea al líder que actúa y dirige al grupo que lo ha elegido, al cual también pertenece en intimidad de intereses Descartamos entonces a los grupos que se unen en forma aleatoria alrededor de líderes no dirigentes con los cuales generalmente no tienen contacto personal, como por ejemplo deportistas, cantantes y artistas: Todos ellos son ajenos a lo que deseamos expresar.

Con más detalles, se define como líder a una persona que ha sobresalido en una determinada situación gracias a su capacidad para destacarse en ella. En todos los casos, su elección como líder es exclusiva del grupo de personas que lo acompaña y que lo ha aceptado en forma libre y unánime,
Sin embargo es necesario aclarar algo muy importante: es erróneo deducir que un líder elegido por un grupo en una determinada circunstancia, sea el mejor para enfrentar situaciones ajenas a esa circunstancia. Si esto llegara a suceder, podría conducir a grandes fracasos, especialmente si un grupo siguiera ciegamente a su líder hasta que los hechos lo desmintieran como tal.
En todas las civilizaciones existen sobrados ejemplos históricos que comprueban estos hechos que, por otra parte, se repiten también en nuestra vida diaria con grupos reducidos y formados de acuerdo a un sin numero de intereses constitutivos.

La motivación final de un grupo y de su líder no admite otro fin que OBTENER RESULTADOS, es decir, lograr éxito en sus propósitos. Eso mismo, la obtención de resultados es una meta incuestionable y, de no obtenerla, el grupo podría disolverse.

EL JEFE
El jefe es un individuo que dirige a un grupo en virtud de una autoridad formal que le fue concedida por otro jefe superior o impuesto por cualquier fuente de poder.
La aceptación del grupo hacia el jefe que lo dirige es absolutamente relativa y depende de muchas circunstancias, referidas tanto a las acciones que debe desarrollar y a la metodología utilizada, como a motivos estrictamente personales de los integrantes del grupo. La meta a cumplir es siempre la obtención de los resultados previstos. Esto no siempre se puede lograr, pero el grupo tendría seguramente éxito si el Jefe pudiera asumir también el papel de líder del grupo.
De acuerdo a este concepto, las condiciones indispensables para que un individuo se convierta en Líder-Jefe son las siguientes:

Capacidad para dar órdenes e instrucciones.
Capacidad apara recibir las impresiones del ambiente donde influyen sus órdenes e instrucciones.
Controlar las motivaciones del grupo y dirigirlas en el mismo sentido de sus objetivos.

Al contrario, las condiciones negativas para que un Jefe se convierta en Líder, son las siguientes:

Es autócrata
Pierde imagen
No es consecuente
No se comunica
Desprotege al grupo
Cuando no conoce o no aplica los principios básicos de las relaciones humanas. Éstas exigen capacidad para establecer una amplia red de comunicación dentro y fuera del grupo, Empresa o Institución.

EL CARISMA
¿Cuando se dice que alguien tiene carisma? ¿Como podemos individualizar a un carismático?
Cuando una persona es capaz de convencer a otras que crean en él, que lo sigan, que formen un grupo, una asociación, un partido, un ejército; cuando enseña a su gente una meta y transmite confianza, entusiasmo y esperanza.
Para lograr estos resultados, la persona debe tener ciertas condiciones básicas:

la primera es entender claramente lo que quiere la gente en un momento determinado o en una situación establecida, saber identificarse con el grupo, sentir cómo todos ellos. Moisés venía del pueblo, pertenecía al pueblo, pero supo conseguir el poder por sus propios meritos. El sabía cuales eran las esperanzas y los sueños de la gente en aquel momento y actuó en esa dirección.

Todos los grandes generales de la historia fueron carismáticos y, como tales, vivían con sus soldados, eran uno de ellos: tanto Julio César como Napoleón, cuando estaban en una campaña militar, dormían en una camita de campo rodeados por sus tropas; Alejandro era el primero que se lanzaba hacia el enemigo en cualquier batalla.

Cuando el conductor carismático pierde el contacto con su gente, está perdido. Le sucedió a Mussolini cuando firmó el pacto de alianza con Hitler y entró en la última guerra.

La segunda condición para que un carismático pueda llegar a líder es la de creer en las metas que propone y nunca dudar de ellas. De Gaulle, luego de la derrota de Francia, se mudó a Inglaterra para continuar la guerra; estaba solo, no tenía ejército y lo sostenía solamente la absoluta determinación de volver victorioso a París.

La tercera condición es la intuición estratégica, o sea la capacidad de asimilar lo esencial en cualquier situación, dejando de lado o posponiendo lo otro; esto permite una actuación rápida y segura. También en este caso la historia tiene innumerables ejemplos de grandes logros obtenidos en condiciones casi desesperadas, pero cuidado, habla también de decisiones que llevaron a resultados catastróficos.

La cuarta condición, de un carismático es la capacidad de lograr una relación afectiva con su gente, de manera tal que todos piensen ser tratados como personas, como si la relación fuera individual y personal.

La quinta y última condición es la habilidad de comunicarse con todos los suyos a través de palabras, pero sobre todo creando fórmulas, símbolos, banderas, uniformes, escenografías, rituales y también instituciones, edificios y monumentos. Recordamos que Alejandro fundó decenas de ciudades y Napoleón derrumbó París y la reconstruyó.

Gracias a estas cualidades un carismático puede ser líder y lograr grandes resultados.

Alfonso Triboulet