A palabras
necias oídos sordos.
Al
pobre y al feo todo se le va en deseos.
A
la mujer casta con su marido le basta.
Solo
para la muerte no hay remedio.
Al
que madruga Dios le ayuda.
Río
revuelto ganancia de pescadores.
Una
cosa piensa el burro y otra el que lo arrea.
A
lo hecho pecho.
Aprender
es amargura, pero su fruto es dulzura.
No
hagas a otro, lo no quieras que te hagan a ti.
Mariposa
negra, segura pena.
El
que hace un bien espere cien.
Al
pariente pobre, nadie lo reconoce.
A
cada marrano le llega su nochebuena.
Todo
tiempo pasado fue mejor.
No
hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.
No
por mucho madrugar amanece más temprano.
No
hay mal que por bien no venga.
No
se pueden ganar indulgencias con padre nuestros ajenos.
Amigo
en la adversidad, es amigo de verdad.
Las
palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Zapatero
a tus zapatos.
La
peor diligencia es la que no se hace.
Las
apariencias engañan.
El
que siembra vientos, recoge tempestades.
Dios
da el pan a quien no tiene dientes.
De
grano en grano llena la gallina el buche.
El
que mucho escoge lo peor se lleva.
El
que mucho habla mucho yerra.
El
primer amor nunca se olvida.
Árbol
que nace torcido nunca su tronco endereza.
El
vivo vive del bobo.
El
que mucho abarca poco aprieta.
En
casa de ciegos el tuerto es el rey.
Ojo
por ojo, diente por diente.
Palabra
dada, palabra sagrada.
Nadie
sabe con la sed que otro bebe.
El
que canta sus males espanta.
El
primer paso es el que cuesta.
A
grandes males grandes remedios.
A
caballo regalado no se le mira el colmillo.
A
Dios rogando y con el mazo dando.
Al
buen entendedor pocas palabras le bastan.
Agua
que no has de beber, déjala correr.
La
unión hace la fuerza.
Mala hierba no muere.
Lo
barato sale caro.
Pagan
justos por pecadores.
Nadie
se muere la víspera.
Más
vale tarde que nunca.
No
hay rosas sin espinas.
Al
mal tiempo buena cara.
No
hay enemigo pequeño.
A
caballo viejo, pasto fresco.
El
que más tiene más quiere.
Lo
que no sirve estorba.
No
todo lo que brilla es oro.
La
plata llama plata.Nadie nace aprendido.
De
nada sirve ganar, sino se sabe ahorrar.
Los
niños y los locos dicen las verdades.
Huye
del malo y evitarás el daño.
Dinero
y pesares no vienen solos.
El
marido burlado es el último enterado.
Lo
malo no está en el uso sino en el abuso.
Si
deseas riqueza y fama que no te coja el sol en la cama.
Donde
principian los negocios, termina la amistad.
Los ojos son el espejo del alma.
Al
hombre rico le llueven amigos.
No
hay palabra mal dicha sino mal comprendida.
Donde
manda capitán, no manda marinero.
Dios
me ampare de las feas, que de las bonitas me encargo yo.
Para
cura de mis males, me vinieron más pesares.
Dios
los cría y el diablo los junta.
En
el mal de la muerte no hay médico que acierte.
Cuanto
más amistad, más claridad.
Donde
hay celos hay amor.
El
que no oye consejo no llega a viejo.
Cuando una puerta se cierra, cien se abren.
Porque
te quiero te aporreo.
Pueblo
pequeño, infierno grande.
En
casa de herrero cuchillo de palo.
Juego
de manos, juegos de villanos.
Genio
y figura hasta la sepultura.
Hay
que hacer de tripas corazones.
Eso
es como llevar leña al monte.
El
martes ni te cases, ni te embarques.
Hay
que darle tiempo al tiempo.
Hablando
se entiende la gente.
Estar
entre la espada y la pared.
Hablando
del rey de Roma y ahí se asoma.
Es mejor estar solo que mal acompañado.
Hay
que decirle al pan, pan y al vino, vino.
Nadie
sabe cómo va el agua al molino.
Lo
prometido es deuda.
El
que no sabe es como el que no ve.
Haz
el bien y no mires a quién.
El
milagro se cuenta, pero el santo no se nombra.
Del
árbol caído todos hacen leña.
Del
dicho al hecho hay buen trecho.
Despacito…
y con buena letra.
De
músico, poeta y loco; todos tenemos un poco.
Más
vale tener amigos que dinero en los bolsillos.
Donde
come uno, comen dos.
Divide
y vencerás.
No
hay mujer más buena que la ajena.
A
los amantes y a los ladrones, les gustan la oscuridad y los rincones.
No
dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La
ociosidad es madre de todos los vicios.
Lo
siento mucho pero llorar no puedo.
Lo
que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta.
Ladrón
que roba a ladrón tiene cien años de perdón.
Mal
de muchos consuelo de tontos.
La
palabra es plata; el silencio es oro.
La
constancia vence, lo que la dicha no alcanza.
El
que guarda manjares, guarda pesares.
Unas
son de cal y otras son de arena.
A
quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
El
que da primero, da dos veces.
Barriga
llena, corazón contento.
No
se le pueden pedir peras al olmo.
El
pez grande se come al pez chico.
El
buey solo bien se lame.
Cada
loco con su tema.
En
la variación está el placer.
Hoy
por mi, mañana por ti.
Hoy
no fío, mañana sí.
Lo
que no mata, engorda.
La
ocasión hace al ladrón.
El
que nada tiene nada pierde.
En
lágrimas de mujer y en cojera de perro no hay que creer.
Por
más que la mona se vista de seda, siempre mona queda.
El
que vive de ilusiones muere de desengaños.
El
que tiene boca se equivoca.
En
boca cerrada no entra mosca.
El
que paga lo que debe, sabe lo que tiene.
El
que se va para la villa, pierde su silla.
En
boca de mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
En
la mesa y en el juego se conoce al caballero.
El
mundo es de los valientes.
Cría
cuervos y te sacarán los ojos.
Las
cosas no son del dueño sino del que las necesita.
Cuando
el río suena piedras trae.
De
todo hay en la viña del Señor.
Dime
con quién andas y te diré quién eres.
De
noche los gatos son pardos.
Cuatro
ojos ven más que dos.
De
malas en el juego, de buenas en el amor.
Cuando
pelean las comadres, se conocen las verdades.
Más
sabe el diablo por viejo que por malo.
La
esperanza es lo último que se pierde.
No
hay bonita sin su pero, ni fea sin su gracia.
El
que inocentemente peca, inocentemente se condena.
A
camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
La
experiencia es la madre de la ciencia.
Con
los años vienen los desengaños.
El
que parte y reparte, para sí deja la mejor parte.
No
hay mejor amigo que un buen libro.
Al
mal que no tiene cura, hacerle la cara dura.
No
hay nada nuevo bajo el sol.
Más
vale malo conocido, que bueno por conocer.
Quien
no siembra no cosecha.
¿A
dónde irá el buey que no are, ni la burra que no cargue?
Después
de la tempestad vuelve la calma.
El
cura predica pero no aplica.
Una
mano lava la otra y entre ambas lavan la cara.
Las
apariencias engañan.
Una
sola golondrina no hace verano.
Fuente:
Sabiduría popular