UNA MUESTRA DE LOS TESOROS IMPERIALES
RUSOS


LOS HUEVOS DE PASCUA FABERGÉ


HISTORIA

La Pascua es la fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa y se celebra como día de paz y amistad. Una muy antigua tradición, que se practica durante la Pascua, es el intercambio de huevos acompañado por tres besos entre las familias y amigos.

Siguiendo esta tradición, un célebre maestro orfebre, de nombre Carl Fabergé (#1), proyectó, en 1884 a pedido de la Casa Imperial Rusa, un huevo de Pascua (en tamaño natural) para el zar Alejandro III (1845-1894), cuya intención era obsequiarlo a su esposa, la zarina María Fiodorovna , en recuerdo de su patria (#2), Se estableció también que Fabergé fabricaría un huevo de Pascua cada año para la zarina, y que todos los huevos deberían contener una “sorpresa” en su interior, con la absoluta reserva sobre la identidad de la misma. El primer huevo obsequiado se entregó en Pascua del siguiente año (1885).

En cuanto a las “sorpresas” incluidas en los huevos de Pascua, las mismas merecen una aclaración: a veces eran coronas reales, pajarillos, gallinitas u otros objetos de gran valor; otras, retratos en miniatura del zar y su familia. En algunos casos las joyas tenían un mecanismo que activaba la sorpresa. Ésta se mantenía siempre en el mayor de los secretos. También hubo casos en que la "sorpresa" contenía, a su vez, otra "sorpresa"

Fabergé diseñó y confeccionó en total 10 huevos de Pascua por los años trascurridos hasta el fallecimiento del zar Alejandro III de Rusia (ocurrido en Noviembre de 1894), y otros 22 para su hijo y siguiente Zar, Nicolás II (hasta el 1916).

Los diseños para la orfebrería de los huevos imperiales fueron inspirados por los trabajos artísticos que Fabergé reprodujo recorriendo varios museos, especialmente el Hermitage de San Petesburgo.

Su técnica era maravillosa: el esmalto translúcido era muy valorado en el siglo diecinueve y se requerían varias capas del mismo aplicadas a la superficie a tratar mediante un horno que se utilizaba capa tras capa hasta lograr el aspecto deseado. Sin embargo, había una muy limitada cantidad de colores en el siglo diecinueve, pero Fabergé consiguió, con sus técnicas, un catálogo de más de 140 colores. El más valioso que logró fue el esmalte de la ostra, que cambiaba color dependiendo de la luz.

Combinaba además los metales (plata, oro, cobre, níquel, paladio, etcétera) variando las proporciones a fin de obtener diferentes colores para la "cáscara" del huevo. También utilizaba una técnica conocida como "guilloche", (tratamiento de la superficie que produce ondas y estrías en el diseño). Para adornar los huevos de Pascua, a veces de estilo oriental, empleaba todo tipo de piedras naturales, como: jaspe, cristal de roca, ágata, lapislázuli, jade, etcétera. Los zafiros, rubíes y esmeraldas eran siempre pulimentados, mientras que los diamantes los utilizaba con corte en rosa.

Para cada diseño, el taller de Fabergé, que llegó a emplear hasta 700 personas, trabajaba durante un año entero. Sólo para confeccionar la miniatura del coche de la coronación del Zar Nicolás II (7,5 centímetros de longitud) hicieron falta 15 meses de trabajo en el taller de San Petersburgo.
La obra más conocida y famosa es el denominado Huevo de la Coronación, valuado en 18 millones de dólares (VER FOTO).

Cabe destacar que Fabergé fabricó solamente 32 huevos pascuales para la corte Rusa y una cantidad estimada en 24 piezas para otros clientes particulares, formando un total de 56 unidades.

De éstos 56 Huevos que se estima haya fabricado este célebre orfebre, el Kremlin posee 19 de ellos, el Museo de Bellas Artes de Virginia (EEUU) tiene 5, la reina Isabel de Inglaterra tiene 3. En el Museo de Arte de Nueva Orleáns tiene 2, la Fundación Edouard y Maurice Sandoz (Suiza) tiene 2, el Museo Hillwood de Washington tiene 2; el The Walters Art Museum, (en Baltimore, Maryland) tiene 2, el príncipe Rainiero de Mónaco tenía 1, el Museo de Arte de Cleveland tiene 1, sumando así 37 piezas en total perfectamente ubicadas.

De las 19 joyas restantes, sabemos que, por lo menos 9 de ellas, estaban en el bloque de piezas de arte que fueron rematadas en subastas en el Sotheby's de Nueva York. (#3)


De los otros 10 huevos Fabergé todavía sin ubicar, no se tienen informaciones, pero seguramente figuran en colecciones privadas difícilmente identificables.

Alfonso Triboulet

Fuentes: "Gioielli antichi" de Carlo Emilio Galbiati.
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REFERENCIAS

(#1) Carl Fabergé (1846-1920), fue un joyero ruso, dueño de una empresa fabricante de Joyas en San Petersburgo, posteriormente proveedor de la Corte Imperial Rusa. En 1882 obtuvo una medalla de oro en una exposición (Panrusa) de joyería artística en Moscú. Su óptima reputación logró el encargue, de parte del Zar Alejandro III, para confeccionar los huevos de Pascua para regalar a la Zarina.

(#2) La zarina, esposa del Zar Alejandro III era la segunda hija del rey Cristián IX de Dinamarca y Luisa de Hesse-Kassel. Princesa de nombre Dagmar, lo cambió cuando contrajo matrimonio con el emperador Ruso, tomando el de María Fiodorovna. En su juventud y durante la Pascua, le gustaba distribuir al pueblo huevos pintados contenidos en canastas. Lo hacía desde la puerta del palacio real. Ese fue el detalle que indujo Alejandro III a obsequiarle huevos en forma de joyas durante esa festividad.

(#3) Malcom Forbes, fallecido en 1990, utilizó parte de su fortuna en adquirir, en el curso de muchos años, las mejores joyas artísticas que estaban en el mercado, juntando así un considerable lote de ellas. Se comenta que consiguió alrededor de 100 piezas, entre las cuales figuraban nueve hechuras de Fabergé (huevos pascuales). Se comenta que su primer huevo lo adquirió en 1965, y pertenecía a la colección de la duquesa de Marlborough. A partir de la muerte de Malcom, toda su colección de obras valiosísimas pasó en poder de su familia, unida en sociedad, llamada "Familia Forbes". La misma estaba a la cabeza del grupo editorial del mismo nombre, cuyos negocios estaba decayendo. Debido a esta circunstancia, el consejo familiar decidió vender el lote heredado en subasta, utilizando los servicios de la famosa casa de remate Sotheby's de Nueva York. La Sotheby's, fundada en Londres en 1744 y es la casa de subastas de objetos de arte más antigua del mundo.
El lote fue adquirido en bloque por el industrial petrolero ruso Victor Vekselberg, de 44 años de edad, que pagó por el una cifra no revelada oficialmente, estimada sin embargo cercana a los 100 millones de dólares.
El deseo principal del comprador fue el de devolver los tesoros de Fabergé a territorio ruso, donde habían sido fabricados.
En declaraciones públicas, el comprador resaltó el contenido religioso, espiritual y emocional de esas joyas, ya que las mismas representan el alma del pueblo ruso".

Alfonso Triboulet