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LOS
ANTIGUOS CAFÉS DE BUENOS AIRES FUERON PARTE DE LA HISTORIA ARGRNTINA |
Fonda de La Catalana. (1820-1894)
HISTORIA:
La Fonda de La Catalana, comenzó a formar parte de esta ciudad a partir
del año 1820.
La presencia de los catalanes en la gastronomía porteña en aquel
entonces era creciente: no se tiene registro del menú específico
que ofrecían, tan solo han quedado registrados los deliciosos “guisos”
que allí preparaban, según el testimonio de los visitantes que
han perdurado en el tiempo.
La Fomda estaba ubicada en el ángulo que formaba la Plaza de la Victoria
(actualmente es parte de Plaza de Mayo) y la calle Defensa. En ese momento,
en esta zona de la ciudad, empezaban a llegar los primeros inmigrantes italianos,
aunque una mayor cantidad se agregó a partir del año 1.860.
Ellos daban una entonación itálica a la zona. Algunos trabajaron
en el puerto y otros con los carruajes. Muchos se alojaban en la Fonda de La
Catalana.
A pesar de los nuevos inmigrantes, toda esa zona tenía en mayor grado
influencia española, debido a que su esencia era de ese origen.
La Fonda ocupaba uno de los locales que se hallaban en el edificio conocido
como los Altos de Escalada. (el término Alto se refiere a casas construidas
con piso superior).
Es importante remarcar quien habitó este edifico: allí vivió
la familia Escalada. Es ese lugar nació la esposa del general San Martín,
la señora Remedios, que pertenecía a una familia muy bien posicionada
económicamente.
En los primeros años del siglo XlX, era una de las primeras casas de
los "altos" que habían en la ciudad.
La familia Escalada, dejó su casa para trasladarse a otra casona, que
se encontraba en la esquina de Cangallo y San Martín.
La vivienda, después de la partida de la familia Escalada, fue utilizada
como hotel y luego como cuartería, perdiendo paulatinamente categoria.
En efecto, las personas que luego habitaron aquel lugar eran de baja condición
social y, por tal motivo, se lo conocía como “Los Altos de la Cuartería”.
Esa zona empezó a ser ocupada por otras fondas, necesaria para atender
a una mayor cantidad de parroquianos. Todas ellas se enconraban por supuesto
en ubicaciones cercanas a la Fonda de La Catalana que mantenía, a pesar
de ello, una categoría más elevada, debido especialmente a la
calidad de sus prestaciones, siempre apreciadas por el buen comer. Sus grandes
atracciones eran sus “guisos”como características de la gastronomía
catalana.
La propietaria de la fonda era una señora proveniente de Barcelona, donde
estaba al frente de un restaurante antes de comenzar su aventura en este País.
Cerró sus puertas en el año 1.894, debido a su pésimo estado
edilicio.
Bernadette Castro
Fuente: Bibliotecas históricas de Buenos Aires.