![]() |
LOS
ANTIGUOS CAFÉS DE BUENOS AIRES FUERON PARTE DE LA HISTORIA ARGRNTINA |
BUENOS
AIRES
EN LA ÉPOCA COLONIAL
A pesar del transcurso del tiempo, y de la desaparición de construcciones
históricas importantes que fueron el cimiento, de nuestra actual Buenos
Aires, aun quedan las marcas de su paso registradas en escritos y archivos como
fieles testigos de la evolución de nuestras plazas, calles, casonas y
también de la cotidianeidad de los ciudadanos de aquel entonces.
Aquí reflejaremos claramente cómo era la ciudad en la época
colonial, para que cada uno de los habitantes de nuestro país tenga la
oportunidad de conocer detalles, tal vez no tan al alcance de todos.
Juan de Garay le otorgó a Torres de Vera un pedazo importante de tierra,
que pasó a manos de los jesuitas.
Luego de algún tiempo se convirtió en plaza de armas y después
en mercado.
A mediados del siglo XVll, el Fuerte se llamaba San Juan Baltasar de Austria.
La afluencia constante de vendedores, convirtió la plaza de armas en
mercado.
Las autoridades, decidieron construir una Recova para los mercaderes y las mercancías.
Con el paso del tiempo, pasó a poder de particulares.
El intendente Alvear se había propuesto cambiar el aspecto de la plaza,
al ver el descuidado pasto ya transformado en yuyos.
La Recova fue construida para mercado, estaba ubicada entre el Fuerte y el Cabildo.
En ambas plazas, se desarrollaban los hechos políticos y sociales más
importantes.
Era uno de los edificios más humildes de aquél tiempo.
Los impuestos que disfrutaba las autoridades de la ciudad de Buenos Aires en
el año 1.708, se debían a la renta de cuatro pulperías,
que pagaban por su establecimiento veinte pesos cada una.
El Cabildo hasta ese entonces no tenía renta propia, ya que no estaba
facultado para crear impuestos y votar gastos urbanos sino venía del
superior.
Su escasa entrada de dinero ni servía para suplir todas las necesidades,
esto indujo a solicitar el aumento de veinte pulperías más.
Hubo varios ataques por parte de los aborígenes a distintas zonas de
Buenos Aires, además la construcción de las Casas Capitulares
estaba suspendida por ello se propuso que abonaran más dinero las carretas
que entraban y salían de la ciudad, el ganado vacuno de abasto, el azúcar,
etc.
El rey dispuso que el 20% de Alcabala (era un tanto por ciento del preciso de
un objeto vendido que se pagaba al fisco por el vendedor).
En el año 1.760 el rey autorizó nuevos impuestos sobre los cueros,
hierro y vino, destinados a contener los ataques de los indígenas.
Don Francisco Álvarez Campana era un adinerado Hermana Mayor de la Hermandad
de Caridad estaba a cargo de la fundación de la Casa de Huérfanas,
también aprovechó para proponer la construcción de puestos
para la venta de comestibles en la Plaza Mayor o sea una Recova.
El plano que se hizo representaba una serie de cuartos, ocupando el terreno
de la plaza comprendiendo entre la esquina de las Ánimas y la del difunto
Aspillaga.
Pasados cuarenta y cinco años, en ese terreno, se construiría
definitivamente el Cabildo.
Se propuso que allí en la Recova solamente, se vendieran todo tipo de
comidas y que se prohíba la venta en otros lugares.
A su cargo estaría la administración y recaudación de aquel
mercado.
Una tercera parte de la renta sería para el Cabildo, y las otras dos
a obras de caridad.
El primero de febrero de 1.757, el Cabildo resolvió transferir su determinación
para otro acuerdo.
Cuando su majestad concediera las rentas que solicitaba, estaba dispuesto a
poner en planta la obra por cuenta propia.
Una vez que el gobierno los autorizara, estaría habilitado para no gravar
tanto a los vecinos.
Así la Recova una vez construida, sería administrada por el Cabildo.
También la venta podría ser libre en todas partes.
Sin embargo este proyecto quedó archivado.
Durante el segundo gobierno de Pedro Cevallos el 3 de julio de 1.766 se reunieron
para deliberar sobre la manera de aumentar sus ingresos, se resolvió
que se construyera una Recova de material, para que los alquileres produjeran
un aumento en el ingreso.
Lo reemplazó a Cevallos el señor Francisco de Bucarelli y Ursúa,
asumió su cargo el 15 de agosto.
El 24 de diciembre quedó encargado por el Cabildo para hacer el plano
el señor Francisco Basavilbaso. Nuevamente quedó estancado.
Luego de ocho años, en el gobierno de Vértiz, se volvió
a tocar el asunto.
Se quería hacer una fila de barracones, independientes entre sí,
en todo por el ancho de la plaza, en el mismo lugar en que se edificaría
la Recova.
Fue nombrada una comisión compuesta por Manuel de Tocornal y Juan de
Osorio para la recaudación del arreglo de la Recova Portátil,
como se la llamaba.
Asumió como nuevo regidor don Manuel Antonio Warnes, en el año
1.775, quien continuó las gestiones.
Los señores Pedro Amarita y Salvador Escolas presentaron al Cabildo un
memorial pidiendo que se dispongan a proveer a la Plaza Nueva (se denominaba
de esta manera al terreno situado sobre la actual calle Pellegrini entre Cuyo
y Cangallo, donado para establecer en él un mercado), de leña,
pescado, y otros productos que no se vendían en ese lugar.
El aspecto de Buenos Aires era triste y abandonado.
Los edificios más importantes eran la Catedral aun inconclusa y el Cabildo
con la atracción de su reloj que fue comprado por Juan Sánchez
de la Vega, en España por cuenta del Ayuntamiento.
Finalmente las autoridades decidieron aprobar el uso de los fondos necesarios
para la mejora de la ciudad y la Recova.
En el año 1.811, se produjo la renovación de inquilinos, gastos
y aumento por mejoras.
Los cuartos estaban enumerados , empezando del extremo Norte del frente que
miraba al Cabildo y, siguiendo a lo largo de ambos cuerpos del edificio.
Algunos de ellos tenían comunicación abierta en el tabique del
fondo y estaban arrendados a una sola persona.
A pesar de tener altillos, resultaban todos bastante incómodos, no tenían
la higiene fundamental.
Nada mas a la noche unos negros, limpiaban superficialmente.
La comida se la llevaban en un portaviandas de lata desde la fonda, se servía
dos veces por día, en el mismo recipiente se mezclaba todo tipo de comida
hasta agua hirviendo para tomar, todo esto sin el más mínimo cuidado.
La mayoría de los inquilinos de la Recova tenían a un joven dependiente
casi siempre era el hijo de un deudor o un conocido, que hacía los mandados,
limpiando la tienda.
Se apodaban los “recoveros”.
Casi todos los departamentos de la Recova eran alquilados a comerciantes de
ropa, confiteros y de otros rubros.
En el siglo XVll, fue concedido el permiso de establecer las Bandolas, así
se llamaba a los puestos ambulantes, a los soldados inválidos, a los
retirados y a la gente pobre.
Una vez reglamentada la administración de la Recova , se mandó
a retirar a la gente para la remodelación.
Las bandolas eran cajas con divisiones colocadas sobre pies de tijera cuya tapa
servía de estante. Se vendía artículos de mercería,
espejos, rosarios, santos, etc.
Los “bandoleros” eran los que cuidaban la bandola en ausencia del
dueño. Tenían protectores y padrinos.
Los bandoleros y recoveros, se desenvolvían principalmente en la plaza
y en el mercado.
Eran sumamente traviesos, por un lado defendían a los animales que eran
maltratados , pero por el otro lado eran los primeros espectadores del ajusticiamiento
de los ladrones, apedreaban sus cadáveres.
Fueron unos de los primeros en gritar a puertas del Cabildo el 6 de febrero
de 1.807 ¡Viva Liniers!, ¿mueran los traidores!.
En la Recova se realizaron parte de los festejos por motivo de la erección
de la Pirámide y fue decretada fiestas populares, hubo función
solemne en la Catedral, refresco y baile en el Cabildo.
Se cantaron canciones con música italiana.
En el año 1.812 fue suprimido el paseo del real estandarte y las fiestas
que se desarrollaban.
El mercado desapareció de la Plaza Mayor en el
año 1.822.
Fueron separando los vendedores para llevarlos a sitios en donde fuera menos
chocante a la vista de todos.
Los perdiceros encontraron un lugar en una fila que corría de norte a
sur por su mercadería que era abundante y de calidad, le dieron al mercado
el nombre popular de plaza de las Perdices.
Luego de haber sido construida la Recova Nueva, en el año 1.804 comenzó
las gestiones del Ayuntamiento para conseguir que el virrey Sobre Monte , ordenara
a los vecinos levantar arquería frente de sus edificios, para uniformar
con el Cabildo y la Recova Vieja, el ornato de aquella.
Este proyecto no tuvo éxito , sin embargo fue retomado en septiembre
del 1.805.
De a poco la Recova Vieja fue perdiendo popularidad.
La ciudad crecía a pasos agigantados, por tal razón fue demolida
la Recova Vieja.
Comenzó la apertura de la avenida de Mayo, la mejora de los edificios,
fue una característica fundamental del mandato de don Torcuato Alvear.
La Recova desapareció para ser reemplazada por el proyecto de ensanche
de la Plaza de la Victoria uniéndola a la 25 de Mayo.
Alvear presentó al gobierno nacional los estudios que se hicieron como
elementos necesarios para recabar del congreso una ley en consonancia con sus
propósitos progresistas.
El ingeniero presentó el 28 de julio de 1.882 el proyecto junto a dos
planos.
El primero indicaba la forma de ambas plazas con la ubicación de la Recova,
pirámide, fuentes y la línea de edificios que la rodean, marcando
la nueva forma que se daría al recorrido.
El segundo mostraba la forma definitiva de ambas plazas unidas.
El 4 de agosto de 1.882, el congreso declaró la utilidad pública
de los terrenos particulares que separaban las plazas de Victoria y 25 de Mayo,
autorizando a la Municipalidad de Capital Federal para expropiarlos.
Con arreglo a la ley de expropiación de bienes del 13 de septiembre de
1.866, el Poder Ejecutivo contribuyó con la suma de 150.000 pesos.
El 19 de mayo de 1.884 fue concedida la autorización para expropiar la
Recova.
Alvear habló con el señor Manuel de Uribelarrera, representante
de la familia de don Tomás Manuel Anchorena.
Él pedía la suma de 20.000.000 de pesos por la propiedad mientras
que la municipalidad ofrecía la suma de 7.000.000 de pesos.
Uribelarrea se presentó ante el juez nacional de sección el doctor
Virgilio M. Tedín, pidiendo un juicio verbal para que la finca fuese
justipreciada.
Fue representado por el doctor Pereira, éste elevó un memorial
para demostrar que era injusta la oferta hecha por parte de la municipalidad.
El 2 de noviembre de 1.883 el asesor municipal Luis Beláustegui, encargado
por el intendente de redactar la exposición presentó al juzgado
una memoria diciendo:”que la estimación de la contribución
directa, aceptada por los propietarios acuerda un valor la mitad menor que los
veinte millones de pesos pedidos.”
Falló diciendo que la suma de 7.500.000 pesos ofrecidos por la municipalidad
es el justo valor . Los propietarios estarán obligados a recibir esa
suma como indemnización por la privación de la propiedad del edifico
y del terreno.
La demolición de la Recova Vieja comenzó el 8 de mayo.
Hubo serias dificultades para desalojar a los inquilinos, se produjeron incidentes.
Al segundo día de la demolición tan sólo quedaba de la
Recova Vieja dos pilares del arco central, esto permitía ver desde el
Cabildo, la casa de gobierno y la Dirección de Correos y Telégrafos.
Los trabajos duraron cinco días . Una vez derribada la Recova, el piso
fue nivelado y adoquinado, reestableciendo pronto la circulación.
El 25 de mayo de 1.884 se celebraron las fiestas de la patria en la gran Plaza
Mayor, ya despejada.