TEMAS
DE
REFLEXIÓN

 

DROGAS - CUIDEMOS A
NUESTROS HIJOS

Es realmente alarmante el incremento del consumo de drogas en zonas muy pobladas de nuestro País, ayudado tal vez por el aumentos de problemas sociales en la población y por el menor precio con que se las consigue, especialmente la de baja calidad que son, además, extremamente dañinas. Entre las drogas, debemos diferenciar, en primer término, la cocaína y la heroína, (#1) por ser sumamente riesgosas, catalogadas ambas como “drogas pesadas”, cuyas consecuencias, para los drogadictos, son destructivas. Lamentablemente, muchos jóvenes llegan a ellas muy temprano, desde el consumo de “porros”, “canutos”, "paco", etc.

A ese respecto, creemos necesario resumir los orígenes de las drogas, al simple efecto de que las familias conozcan, especialmente en el caso de la cocaína, los aborrecibles procedimientos que se utilizan para producirla.

Comenzando con la marihuana, la misma se obtiene simplemente con el secado y picado fino de las hojas, los tallos y las flores la las plantas de cáñamo, cuyo nombre científico es "Cannabis Sativa" y posee propiedades psicoactivas, también como su resina llamada hachís. Suele fumarse pura o mezclada con tabaco y, para ser más efectiva, con clorhidrato de cocaína.

En cambio, la cocaína tiene procesos muchos más complejos. Se extrae de las hojas de las plantas con el mismo nombre e, inicialmente, se utiliza para la formación de “pasta de coca”.
Esta pasta se consigue agregando ácido sulfúrico a las hojas maceradas, obteniendo así “sulfato de cocaína”, la cual vuelve a ser procesada con ácido clorhídrico obteniendo, como resultado final “clorhidrato de cocaína”. Este compuesto se fuma con tabaco y también con marihuana.
También existe un producto llamado “cocaína nieve”, que tiene un porcentaje variable de clorhidrato de cocaína (siempre alto), y se consume por vía nasal.

Además, en nuestros medios, se conoce como “crack” una mezcla de clorhidrato de cocaína con una solución de amoníaco, filtrando lo que químicamente se conoce como ”precipitado”, dejándolo luego evaporar. Se obtienen así unos cristales pequeños cuyos ruidos, al calentarse, dan el nombre al compuesto.

Volviendo al consumo del llamado “paco”, es necesario un comentario al

respecto: se trata nada menos que de un desecho de los laboratorios que producen cocaína y tiene efectos destructivos peores que la propia droga. Es de muy bajo costo y produce una gran adicción. Sus efectos son de corta duración pero muy intensos. Generalmente el paco se consume en la sociedad marginal, aunque se está extendiendo en otras áreas a pesar de que, las acomodadas, prefieren mezclas de calidad. De todas maneras, todas las drogas que se consumen en la sociedad son productos de mezclas muy peligrosas y hacen estragos en la salud de los adictos.

Actualmente, el paco es el alucinógeno que, especialmente los jóvenes, consumen con mayor frecuencia en sus primeras experiencias con las drogas, principalmente por ser muy económico y fácil de conseguir. Debemos asumir que el paco es extremamente peligroso por las graves consecuencias físicas y mentales que llevan a los adictos hacia terribles consecuencias, muchas de ellas sin retorno.

Nuestro propósito es referirnos principalmente a los tres motivos por los cuales muchachos (también los demasiado jóvenes), inician este camino peligrosísimo que, de continuar en él, los llevarían a consecuencias desastrosas. Insistimos sobre este tema, a pesar de que el mismo es muy conocido, porque entendemos que la prevención es vital y casi siempre reside en la propia familia.

La primera razón radica en la insatisfacción del chico frente a problemas familiares (padres separados o divorciados, peleas o violencias frecuentes entre los padres, poca atención de parte de la familia, escasez económica del grupo familiar (a veces muy numeroso). Todo esto empuja al adolescente en buscar su propia forma de vida y recursos. El joven no se siente identificado, no recibe ni entrega amor, no es aconsejado y su desprotección lo acerca a otros muchachos con situaciones personales parecidas. Consumiendo drogas con ellos, nota en si mismo un cambio positivo; se siente inicialmente relajado, desinhibido y puede relacionarse con facilidad. Naturalmente, no percibe las reacciones negativas que comienzan a actuar con las fumatas, las cuales lo distancia cada vez más de una vida normal. Los síntomas son: disminución de interés y de motivaciones, dificultades de memoria, escasa concentración, además de otras alteraciones psicológicas que lo llevan hasta la violencia y posiblemente hacia al delito. Estos grupos de jóvenes generalmente no trabajan y no estudian; los vemos deambular por las calles buscando algún recurso material que les permita continuar con la vida que llevan. También pueden caer en manos de algún explotador sin escrúpulo que lucraría utilizando su propia decadencia. Es un enorme problema social todavía no resuelto.

El segundo motivo se nota especialmente en adolescentes de clase media, con vida familiar normal y que estudian. El mismo consiste en la gran vulnerabilidad de los jóvenes respecto a sus compañeros. En efecto, tienden generalmente a identificarse con los llamados “trasgresores sin consecuencias”, que admiran y envidian por sobresalir en el grupo al cual pertenecen o al que desean unirse. Es muy grande, en los muchachos, el sentido de “pertenencia”: pertenecer al grupo unificando ciertos comportamientos y actitudes frente a los demás, con reglas grupales que no se pueden soslayar sin ser calificados con términos humillantes. El fumar paco u otras mezclas es para ellos una distinción, una manera de ser diferentes, de sentirse importantes. Pero no conocen los riesgos, que pueden ser más graves cuando se agrega el efecto del alcohol.
No poseemos estadísticas confiables, pero sabemos concretamente que un gran número de estudiantes han fumado, alguna vez, cigarrillos con distintas mezclas de drogas.

Luego, en el tercer motivo, figuran los muchachos ricos, los que siempre disponen de dinero y tienen excesiva protección de los padres, que todo lo consienten. Todas las ventajas que la vida concede a estos jóvenes, los lleva generalmente al concepto de que todo lo pueden, que todo es fácil (los padres arreglan cualquier problema). Lo que sucede a menudo es que estos muchachos no gozan de la preocupación de la familia, debido a un sin número de razones: Trabajo de los padres, status, relaciones amistosas y de intereses, etcétera. Como consecuencia, los padres dan dinero y buenos consejos a los hijos, pero no ejercen un verdadero control que los proteja y los guíe. La tendencia de estos muchachos es la de buscar nuevas emociones, descubrir la felicidad por ellos mismos utilizando las facilidades económicas que poseen. Algunos de ellos son atrapados por la droga, y pueden comenzar directamente con la cocaína o tal vez con el éxtasis, que es una droga sintética que altera la mente, con propiedades alucinógenas similares a las anfetaminas.

La situación general es realmente de mucho cuidado. Realmente deseamos transmitir a los padres, especialmente a aquellos cuyos hijos adolescentes están estudiando, la necesidad de observar muy bien cualquier cambio de actitud por parte de ellos, como menor comunicación familiar, escaso interés para las cosas comunes, desgano en los estudios, ganas de estar en soledad, deseo de evasión, mucho consumo de bebidas alcohólicas, etcétera. Pueden tener una motivación cuyo origen debe ser averiguado con mucho tacto y diplomacia, Es conveniente hablar con los amigos, mantener contactos con la escuela, ser más compañeros con ellos, hacer deporte juntos, etcétera.

Vale también el concepto de que no todos los que han tenido acceso a las drogas sean drogadictos. La contención es la familia, el amor y el interés por ellos. Los chicos que desgraciadamente no gozan de esta fortuna, tienen mayor facilidad para la drogadicción.

Es muy necesario atender con cuidado a estos temas. Todos deberíamos hacerlo, con miras al futuro de todos los jóvenes y también del género humano, pensando a las futuras generaciones.

Alfonso Triboulet

Referencia

(#1) Algunos detalles adicionales sobre la heroína: la misma fue descubierta por el químico alemán Dresser, en el año 1883. Fue durante un proceso de laboratorio donde se investigaba un remedio contra la tuberculosis. El nombre científico es “diacetilmorfina”y es un producto altamente adictivo. Se prepara extrayendo morfina desde los pétalos de amapolas, procesandola luego químicamente y concentrando el producto hasta formar un polvo blanco o marrón (depende de la localidad donde se encuentran las amapolas). Puede adulterarse con azúcar o lactosa. Es un estupefaciente muy poderoso, prohibido y combatido en todo el mundo. Generalmente los drogadictos se la inyectan por vía endovenosa, pero puede mezclarse con cocaína y ser inhalada y también fumada.